JULIO - DICIEMBRE DE 1810 EN LA NUEVA GRANADA
El siguiente texto, escrito por José Manuel Restrepo explica de manera general el ambiente político que se desató en la Nueva Granada después de lo ocurrido el 20 de julio en Santafé.
“La noticia de la revolución de Santafé y de la deposición del virrey y demás autoridades generales se esparció rápidamente por las provincias de la Nueva Granada. Cartagena imitó el ejemplo de la capital estableciendo junta independiente, que lo fue su cabildo. Santamarta hizo lo mismo, y Antioquia las siguió con el Chocó, Neiva, Mariquita, Pamplona, el Socorro, Casanare y Tunja. En esta provincia, en las de Pamplona, Neiva y Mariquita, cundieron los partidos; algunos lugares querían depender inmediatamente de Santafé, y otros como Girón pretendían establecer su gobierno particular y constituír repúblicas miserables. Las provincias del istmo de Panamá y la de Rioacha se denegaron a proclamar la revolución y sostuvieron las autoridades españolas: conducta que tuvo imitadores en otros puntos.” (Restrepo, 1974: 142).
Sobre esta situación, también escribe el Abanderado de Antonio Nariño, José María Espinosa quien publicó sus memorias en 1876:
“El que haya leído nuevos historiadores, sabe que a la revolución del año de 10 siguió una especie de anarquía producida por las aspiraciones y rivalidades de las provincias, y aun de las ciudades y villas, cada una de las cuales pretendía ser soberana absoluta, y muchas le negaban las temporalidades a la Junta de Santafé, como Cartagena, Panamá y Girón, lo que ocasionó no pocos tropiezos para establecer un gobierno definitivo. Se sabe también que desde entonces comenzaron a germinar las ideas de lo que malamente se ha llamado federación, y que por poco no hicieron perder el fruto de la revolución del 20 de julio.” (Espinosa, 1997: 10)
BIBLIOGRAFÍA
CABALLERO, José Maria. Diario de la Independencia. Bogotá. Talleres gráficos Banco Popular. 1974.
Disponible en: http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/diarioindep/diario3a.htm y http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/diarioindep/diario3b.htm
ESPINOSA, José María. Memorias de un abanderado. Biblioteca Colseguros de autores colombianos, volumen X. Bogotá. Editorial Nomos S.A. 1997.
HENAO, Jesús María y ARRUBLA, Gerardo. Historia de Colombia para la enseñanza secundaria. Septima edición corregida y aumentada. Bogotá. Editoriales de la Librería Voluntad S.A. 1952.
IBÁÑEZ, Pedro María. Crónicas de Bogotá. Tomo II, capítulos XXXVI, XXXVIII y XXXIX. Bogotá. Imprenta de la Luz. 1891.
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LIÉVANO AGUIRRE, Indalecio. Los grandes conflictos de nuestra historia. Tomo II. Capítulos “En la Patria Boba” y “La colonia interior”. Bogotá. Imprenta Nacional de Colombia. 1996.
Disponible en: http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/cseiii/indice.htm
LLANO ISAZA, Rodrigo. “Hechos y gentes de la primera república colombiana (1810-1816)”. En: Boletín de historia y antigüedades. No. 789. Bogotá. 1995. Páginas 501-523.
Disponible en: http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/primera/indice.htm
MARTÍNEZ GARNICA, Armando e Inés Quintero Montiel. Actas de formación de juntas y declaraciones de independencia (1809-1822) Reales Audiencias de Quito, Caracas y Santa Fe. Bucaramanga. Universidad Industrial de Santader. 2007. Disponible en: http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/actas-de-independencia/index.html
RESTREPO, José Manuel. Historia de la revolución de Colombia. Tomo I. Bolsilibros Bedout, volumen 48. Medellín. Editorial Bedout S.A. 1974.
SUÁREZ ARAMÉNDIZ, Miguel Antonio. “Un proceso de independencia en el caribe colombiano: Valledupar, 1810 – 1820.” En: Historia Caribe. No.011. Barranquilla. Universidad del Atlántico. 2006. Páginas 87-109. Disponible en: http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/937/93701106.pdf
"Las citas textuales en el cuerpo del texto y notas al pie correspondientes a documentos escritos en el siglo XIX son copiadas sin modificación del documento original, se conserva la ortografía y redacción."
JULIO 1810
20 de julio. Popayán. Mientras en Santafé se instalaba por Cabildo Abierto la que sería la Junta Suprema del Reino, en Popayán, donde se desconocía la situación, el Gobierno de la Diócesis reconocía al Consejo de Regencia de Cádiz y “fue nombrado como nuevo Obispo Pedro Alvarez y Morales, a quien no dejaron posesionar.” (Llano, 1995: popayan).
25 de julio. Honda. El Cabildo de Honda, enterado de los acontecimientos ocurridos el 20 de julio en Santafé, decidió reconocer a la Junta Suprema. El mismo día llega a la ciudad Vicente Talledo, representante de la Corona española como Comandante de Armas y subdelegado de la Real Hacienda para Mompóx. (Llano, 1995: mariquita).
26 de julio. Tunja. Se establece Junta, compuesta por: “los señores corregidor, don Andrés Pinzón y Zaylorda, su presidente; todos los miembros de aquel ilustre Cabildo, con título de vice-presidente el señor alcalde ordinario de primer voto; los tres reverendos curas, los cuatro reverendos prelados de las religiones de San Francisco, Santo Domingo, San Agustín y San Juan de Dios; el doctor don Joaquín Umaña, actual procurador general, el administrador de la renta de alcabala, don Pedro José Ynestrosa; el doctor don Juan Nepomuceno Niño, el doctor don José Cayetano Vásquez, el doctor don José Manuel Lagos, los dos diputados de los cabildos de Muzo y Leyva, que deben concurrir como vocales, y el escribano de cabildo, don José Dimas Azevedo, nombrado secretario.” (Martínez, 2007: 049).
Mariquita. El Cabildo de Mariquita reconoce a la Junta Suprema de Santafé. (Llano, 1995: mariquita).
27 de julio. Neiva. Se instala Junta y es arrestado el entonces Corregidor de la Provincia, el español Anastasio Ladrón de Guevara. (Martínez, 2007: 050). La Junta es presidida por José Antonio Falla González. (Llano, 1995: neiva).
Honda. Antonio Villavicencio llega a Honda. Enterado de la presencia de Talledo en la ciudad, decide ir a hablar con él para “pedirle que entregara sus armas y se marchara.” (Llano, 1995: mariquita).
Popayán. Se reúnen en esta ciudad Carlos Montúfar que venía de Cartagena y Miguel Tacón y Rosique, gobernador de la Provincia de Popayán, que venía de Túquerres. (Llano, 1995: popayan).
28 de julio. Honda. Villavicencio continúa su viaje hacia Santafé, antes de partir escribe una carta a Pey, vicepresidente de la Junta de Santafé en la que le expresa su reconocimiento y le confirma que, a su llegada a Santafé, sería con la Junta “con quien se entendería.” (Llano, 1995: mariquita).
Cali. “El Cabildo de Cali proclamó un documento llamado "Testimonio para el Rey", en el que juraron obediencia al Consejo de Regencia e invitaron al gobierno peninsular a establecerse en América si es que la persecución de Napoleón los dejaba sin territorio para gobernar.” (Llano, 1995: popayan).
30 de julio. Girón. En Cabildo Extraordinario se entrega el mando del gobierno local al señor cura Eloy Valenzuela: “En la ciudad de San Juan de Girón, a treinta de Julio de mil ochocientos y diez, junto y congregado el Cabildo, Justicia y Regimiento y con el vecindario de la ciudad y parroquias de la jurisdicción; en las casas consistoriales y plaza mayor, impuestos todos de los acontecimientos políticos que en nuestra nación han restituido al Pueblo en el goce de sus derechos, dijeron de común acuerdo, en altas e intelegibles voces, que depositaban el gobierno de la Provincia en el Dr. Don Eloy Valenzuela, cura de la Parroquia de Bucaramanga, y que a instancia del mismo Cabildo y vecinos había venido en concurso.” (Martínez, 2007: 053).
31 de julio. Pamplona. En Cabildo Abierto, unas horas después de recibir la noticia de la instalación de una Junta Suprema en Santafé, se erige Junta Provisional: “…el mismo pueblo que se le confió; dijo, usando de la mayor libertad, sin opresión, sin violencia, sin temer, que para el empleo de vocal secretario de dicha Junta nombraba al doctor don Francisco Soto, abogado de la Real Audiencia del Reino, y puesto éste en posesión nombró para presidente interino al vicario eclesiástico, doctor don Domingo Tomás de Burgos; para vocal presidente al doctor don Raimundo Rodríguez; y al doctor don Antonio Navarro, a don Manuel Francisco González, doctor don Rafael Valencia, doctor José Gabriel Peña y a don Rafael Emigdio Gallardo por vocales de ella, por merecer todos estos sujetos la última confianza del público, y porque según las circunstancias topográficas son los más aparentes para tales destinos.” (Martínez, 2007: 055).
"Las citas textuales en el cuerpo del texto y notas al pie correspondientes a documentos escritos en el siglo XIX son copiadas sin modificación del documento original, se conserva la ortografía y redacción."
AGOSTO 1810
“Remigio Bobadilla hizo una exposición que firmó en agosto, con la cual quiso probar que no tenía responsabilidad ninguna en el injustificable drama de Pore. Asevera en ella que recibió órdenes terminantes y repetidas del Gobierno para cerrar la revolución rápidamente y con sangre. Dice que cuando triunfó Sisga, él había tenido que retirarse a Labranza grande; que a su vuelta a Pore retardó en lo posible la ejecución de los dos jóvenes socorranos, y que no pudo enviar los reos a Santafé porque el abogado Pedro Nieto lo obligó a dar cumplimiento a lo mandado. Termina manifestando que él no podía faltar abiertamente a la obediencia, perdiendo su empleo y obligándose a sepultarse en los bosques, sin resultado favorable para los condenados, pues cualquiera persona que lo hubiera reemplazado en la Gobernación habría cumplido la sentencia. Bobadilla quiere aparecer en este memorial como una paloma, pero en los documentos del Gobierno civil, del archivo de la Colonia (tomo XVIII), se encuentra un expediente levantado por los vecinos de Pore en agosto de aquel año, por abusos y arbitrariedades del Gobernador don Remigio María Bobadilla....” (Ibáñez, 1891: capi36a).
2 de agosto. Pamplona. La Junta de la Provincia anuncia al Cabildo de Ocaña que Girón y Cúcuta se declaran realistas y por lo tanto no están de acuerdo con su movimiento y declaración de independencia. (Llano, 1995: pamplon).
5 de agosto. Popayán. Se recibe correo de Santafé anunciando lo sucedido el 20 de julio.
6 de agosto. Cabildo de Mompóx forma Junta de Gobierno, ese día se conoce como el día de la Independencia de Mompóx. “El pueblo proclamó solemnemente la "independencia absoluta de España y de toda extranjera dominación"; A la cabeza del movimiento estaba el partido de los "Regidores", individuos miembros del Cabildo como Pantaleón de Germán Ribón, Vicente Celedonio Gutiérrez de Piñeres y José María Gutiérrez de Caviedes (rector del colegio Real de San Pedro Apóstol, hoy colegio Pinillos en honor de su fundador Pedro Martínez de Pinillos); En la plaza de San Carlos se aclamó al antioqueño José María Salazar y al cucuteño José María Gutiérrez de Caviedes, llamado "el Fogoso", hermano medio de Frutos Joaquín Gutiérrez de Caviedes, para reemplazar al Ayuntamiento; Acto seguido, el pueblo destruyó los elementos de tortura del tribunal de la inquisición y extinguió la Comisaría del santo oficio; Entre las destacadas de la hora estuvieron Micaela, Nicolasa y María Ignacia Gutiérrez de Piñeres, hijas de Vicente Celedonio Gutiérrez de Piñeres y María Ignacia Vásquez; Fue nombrado presidente del Ayuntamiento Vicente Celedonio Gutiérrez de Piñeres, nacido en Mompox el 3 de marzo de 1772;…” (Llano, 1995: cartagena).
Santafé. El vicepresidente de la Junta Suprema, José Miguel Pey escribe un comunicado al Cabildo de Cali donde lo felicita por su acción de instalación de Junta ocurrida el 3 de julio y lo invita “…a enviar un diputado al Congreso General del reino, no obstante que ésta ciudad no era capital de provincia…” (Llano, 1995: popayan).
9 de agosto. Cartagena. El Cabildo de Cartagena recibe las noticias de la Junta Suprema de Santafé y acepta por medio de un acta, nombrar un diputado para que represente la provincia, además, acuerda remitir la información para la respectiva elección a los cabildos de Simití, Mompóx, San Benito y Tolú. (Martínez, 2007: 035).
10 de agosto. Santamarta. En cabildo extraordinario, convocado por el Gobernador Víctor de Salcedo y Somodevilla, se instala Junta Provincial en Santamarta, “…y habiéndose así verificado resultó del escrutinio concurrir la totalidad de votos para presidente a favor del señor don Víctor de Salcedo y Somedevilla, coronel de infantería de los Reales Ejércitos, y la pluralidad para vice-presidente al señor coronel de milicias diputado en Cortes don José Munive. Para vocal nato el señor teniente gobernador don Antonio Viana, en quien también concurrió el número de setenta y cinco votos para vicepresidente, y para vocales los señores arcediano dignidad don Pedro Gabriel Díaz Granados, don Plácido Hernández Domínguez, provisor vicario capitular; don Basilio García, oficial real jubilado; don Pedro Rodríguez, actual tesorero oficial real; don Rafael Zúñiga, teniente coronel de milicias; doctor don Ramón de Zúñiga, don José María Martínez de Aparicio, administrador de las reales rentas de aguardientes, naipes y correos de esta plaza; don Miguel María Martínez de Aparicio, don José Ignacio Díaz Granados, doctor don Esteban Díaz Granados, don Manuel María Dávila, don Venancio Díaz Granados, don Rafael Sánchez y Gálves, contador interventor de la real renta de aguardientes y naipes; y don Francisco Xavier Días Granados.” (Martínez, 2007: 062).
Antioquia. Después de recibidas las noticias de Santafé, el Cabildo de Antioquia convoca a los de Rionegro, Medellín y Marinilla a un Congreso Provincial. (Llano, 1995: antioquia).
11 de agosto. Popayán. Con la presencia de Carlos Montúfar, se realiza un Cabildo Abierto que decide instalar una Junta Provisional de Salud y Seguridad Pública, según el acta del Cabildo de ese día, debía estar compuesta por el “Sr. Gobernador como su Presidente, y en su defecto, conforme a las leyes, del Señor teniente asesor y de cinco representantes, a saber: por el Ayuntamiento, por el Clero, por la Nobleza, y dos por el Pueblo…” (Martínez, 2007: 056). Los vocales elegidos fueron “Dr. D. Antonio de Arboleda, como representante del Ayuntamiento; Maestre Escuela Dr. D. Andrés Marcelino Pérez de Valencia, por el Clero; Sargento mayor Dr. D. José María Mosquera por la Nobleza; y D. Manuel Dueñas y D. Mariano Lemos por el Pueblo.” (Martínez, 2007: 056).
Además, se acuerda invitar a las demás ciudades de la Provincia para elegir el diputado que se enviaría a Santafé. Según Restrepo, el Cabildo Abierto se llevó a cabo el 5 de agosto, sin embargo, en otros documentos se encuentra que el 5 de agosto llegó el Correo de Santafé informando lo sucedido el 20 de julio, pero fue hasta el 11 de agosto cuando, con el correo nuevamente, llegó a Popayán la instrucción que indicaba la necesidad de elegir un diputado representante por la provincia, fue entonces cuando Tacón convocó un Cabildo Abierto y decidió que la elección final no se realizaría hasta no convocar a todas las ciudades y villas de la Provincia. Mientras se realizaba la elección final, de manera provisional se erigió la Junta de Salud y Seguridad Pública a la que se hace referencia más arriba.
“Por aquel tiempo mandaba en Popayán el teniente coronel don Miguel Tacón, oficial vivo, intrigante, de talento e influjo, quien había cooperado muy activamente a la destrucción de la junta de Quito y estaba por consiguiente orgulloso; sin embargo se abatió algún tanto luego que tuvo noticia de la revolución de Santafé, y recibió la invitación dirigida por la junta suprema para que la provincia enviara prontamente sus diputados a la capital: reuniendo, pues, en 5 de agosto un cabildo abierto de los padres de familia de Popayán, acordaron éstos que se invitara a las demás ciudades de la provincia para que eligieran sus diputados, los que juntándose en Popayán resolverían sobre la unión a Santafé que se había propuesto. Entre tanto, para conservar la tranquilidad pública, se resolvió establecer el mismo día una junta de seguridad, compuesta de cinco miembros con facultades para convocar y reunir los diputados de la provincia. Tacón dio estos pasos bien a pesar suyo; pero habiendo recibido en aquellos mismos días el despacho de coronel que le envió el gobierno español, y el cabildo de Popayán una cédula concediéndole el tratamiento de Excelencia por sus operaciones contra Quito, añadiéndose varias noticias lisonjeras de la Península, determinó seguir un sistema contrario a la revolución.
Las antiguas rivalidades de Cali y sus principales habitantes, así como de otros lugares del valle del Cauca con Popayán, impidieron por algún tiempo que las ciudades de dicho valle enviaran sus diputados a esta ciudad, y contribuyeron a reanimar el espíritu de Tacón. Viendo decididas las opiniones de la provincia, envió secretamente a llamar las tropas que mandaba en Pasto don Gregorio Angulo: ganó al cabildo, a varias familias de Popayán y a muchos clérigos y frailes. Cuando ya se sintió apoyado, disolvió la junta de seguridad; y unas veces cediendo oportunamente, otras intrigando, y al fin valiéndose de Angulo y de sus fuerzas, resistió varias tentativas que hicieron los patriotas de Popayán para establecer una junta de gobierno. El doctor don Joaquín Caicedo y otras personas influyentes del valle del Cauca, amigos de la revolución, conocieron entonces un error en haber introducido la división en la provincia, y enviaron a Popayán los diputados de los cabildos; mas ya era tarde, y el gobernador los despidió, sin permitir que dieran paso alguno oficial.” (Restrepo, 1974: 142-143).
La misma situación es referida por Henao y Arrubla en su Historia de Colombia:
“En el sur, la revolución tuvo varias vicisitudes. Al saberse en Popayán el movimiento de Santa Fe y recibirse la invitación de la Junta Suprema, el Gobernador, don Miguel Tacón, convocó un Cabildo abierto de padres de familia, en el que se resolvió invitar a las poblaciones de la provincia para que designasen sus representantes, quienes debían reunirse en Popayán y resolver sobre su adhesión a Santa Fe. Mientras se instalaba la junta de esos representantes, se reunió otra para la conservación del orden público, la cual se componía de cinco miembros; pero Tacón posteriormente contuvo la revolución, aprovechando las rivalidades de Popayán con Cali y otros lugares del Valle del Cauca y apoyándose en las tropas que hizo venir de Pasto. Disolvió la Junta Provisional de Seguridad e hizo inútil el esfuerzo de los patriotas para establecer Junta de gobierno en Popayán.
La resistencia de Tacón produjo la unión estrecha de los patriotas del Valle del Cauca; algunas ciudades se confederaron y mandaron sus diputados a Cali, donde se estableció la Junta de Gobierno. El benemérito doctor Joaquín Caicedo fue el principal autor de aquella unión”. (Henao y Arrubla, 1952: 351-352).
12 de agosto. Mariquita. Se elige como “diputado al Congreso General del reino a José León Armero.” (Llano, 1995: mariquita).
13 de agosto. Cartagena. Se instala Junta Suprema Provincial Gubernativa. Según el acta de instalación, los cargos de presidente, vicepresidente y secretarios quedaron conformados de la siguiente manera: “…se procedió por los señores de esta Suprema Junta al nombramiento de presidente, y a pluralidad se nombró al señor alcalde ordinario Dr. D. José María García de Toledo, quien enterado, lo aceptó, y tomó el lugar superior, habiendo hecho depósito de la vara ordinaria en el señor regidor subdecano D. José María de Castillo y Alarcón, quien igualmente la recibió y aceptó esta subdelegación o depósito. También se nombró a pluralidad de votos para vicepresidente al señor teniente rey, coronel D. Blas de Soria, que aceptó y tomó su asiento. Del mismo modo se nombró para secretarios a los señores vocales Dr. D. José María Benito Rebollo, y Dr. D. Germán Gutiérrez de Piñeres, que también aceptaron, determinando que en cuanto a la presidencia, durase el nombramiento hasta el diciembre inmediato, en que comenzará otro turno.” (Martínez, 2007: 036).
Desde el momento de su formación, la Junta fue considerada provisional mientras se hacían elecciones de diputados en los diferentes cabildos que forman la provincia, de acuerdo a la división que se asignó en departamentos: Cartagena, Tolú, San Benito, Mompóx y Simití.
Con la instalación de la Junta se crean los “ batallones voluntarios de patriotas, al mando del nuevo coronel Pedro Romero; Por primera vez en nuestra historia una persona no blanca tenía mando militar de importancia;…” (Llano, 1995: cartagena).
Ibagué. Esa ciudad expresa su adhesión a la Junta Suprema de Santafé. (Llano, 1995: mariquita).
14 de agosto. Mompóx. “En calidad de presos, llegaron a Mompox los exOidores Herrera y Carrión.” (Llano, 1995: cartagena).
15 de agosto. El Socorro. Ese día se proclama una constitución que es redactada por el canónigo José Gabriel de Silva Velasco y que, entre otras cosas, declara “la extinción del estanco del tabaco, cultivo que le representaba a las arcas reales el 20% de los ingresos totales en la Nueva Granada.” (Llano, 1995: socorro).
Santamarta. Se recibe comunicado de Santafé pidiendo la elección de diputado para el Congreso General del Reino, el Cabildo de Santa Marta no está de acuerdo con la independencia de España. “…el Cabildo reaccionó comisionando a José María Martínez Aparicio en la búsqueda de armas en Jamaica para la defensa de la ciudad1. La Junta Samaria reconoció la autoridad de la Regencia, se dispuso a organizar el gobierno de la provincia teniendo en tres secciones (política, guerra y hacienda), a convocar la elección de diputados entre los cinco cabildos de la provincia y repelió cualquier asomo de turbulencia que propendiera por la Independencia respecto de España.
La Junta respondió negativamente todas las invitaciones de emancipación realizadas por parte de la junta santafereña indicando que “esos documentos no eran capaces de variar los principios que tienen jurados de obediencia a su legítimo Soberano y en su real nombre al Supremo Consejo de Regencia que gobierna la Monarquía”2. Así las cosas la Junta no tenía intención alguna de desobedecer las órdenes venidas de España.” (Suárez, 2006: 97).
17 de agosto. Timaná (Provincia de Neiva). Se recibe documento en que se informa la erección de la Suprema Junta en Santafé y se da instrucciones para la elección de un diputado representante de la provincia. Se expide acta en la que se indica adhesión a la Junta de Santafé y se establece el cumplimiento de avisar a las demás poblaciones de la provincia para la elección de representante que viaje a Santafé. (Martínez, 2007: 051).
Santafé. Se publica el único número de La Constitución Feliz, “…periódico escrito por encargo de la Suprema, por el cubano Manuel del Socorro Rodríguez…” (Llano, 1995: santafé).
19 de agosto. Santafé. Se forman de manera oficial, ordenado por la Junta Suprema, las Milicias patriotas. “…la formación de los regimientos tuvo lugar en la antigua Huerta de Jaime. En esta reorganización, las presillas de Jefe se concedieron únicamente a los americanos, y por excepción a españoles purificados, que habían probado su amor a las nuevas ideas.” (Ibáñez, 1891: capi38).
La gente se enlista para formar parte del ejército. “se juntó la gente en la Huerta de Jaime para la formación del regimiento de Milicias, que se formó de 18 compañías, y corría la gente ansiosa, a cual primero se alistaba. En dicho pasó la junta a palacio.” (Caballero, 1974: diario3a).
20 de agosto. Mompóx. Se eligen por Cabildo Abierto, los dos diputados representantes del Cabildo que deberán ser parte de la Junta Suprema de Cartagena en cargo de vocales. “…resultando electos para este destino los Señores Dr. D Vicente Celedonio Gutiérrez de Piñeres, alcalde ordinario de primer voto y regidor alguacil mayor, y D. Pantaleón Germán Ribón, alcalde ordinario de segundo voto,…” (Martínez, 2007: 058).
21 de agosto. Santafé. El entonces Vicepresidente de la Junta, José Miguel Pey escribe una carta al Conde Ruíz de Castilla, quien era de nuevo presidente en Quito “…manifestándole asombro por las comunicaciones reservadas dirigidas a Amar, que llegaron después de su caída. Le comunicaba Pey la revolución del Nuevo Reino, y le prevenía que inmediatamente erigiera la Junta de Quito, a semejanza de la de Santafé.” (Ibáñez, 1891: capi38). Según Ibáñez, en ese momento ya se conocía en Santafé lo ocurrido el 2 de agosto en Quito, otros cronistas ubican como la fecha en que se conoce la noticia, el 5 de septiembre de 1810, día en que Pey escribe de nuevo al Conde Ruíz de Castilla.
23 de agosto. Santafé. Se establece el tribunal de Apelaciones, que se divide en Sala de Gobierno y Sala de Justicia, se definen sus miembros y el uniforme que deberían portar. “En la primera (refiriéndose a la sala de Gobierno) figuran Juan Jurado, José María Castillo y José Gregorio Gutiérrez Moreno, y el Fiscal Dionisio Gamba. Fueron Jueces de la de Justicia Manuel Fernández Saavedra, Francisco J. Vergara y Victorino Ronderos, y Fiscales, don Luis Egea y don Joaquín Ortiz Nagle. Tuvieron Relatores y Escribanos, y recordamos la nimiedad de que señalaron como uniforme casaca y calzón negro, chupa y media blanca; en el cuello, bordadas, las armas de la ciudad, y otro bordado en la manga, de oro, para la Sala de Gobierno, y de plata para la de Justicia. Los abogados no podían usar sino bordado de oro en la manga. El Tribunal de Gobierno era también Cuerpo consultivo del Ejecutivo.” (Ibáñez, 1891: capi38).
Timaná (provincia de Neiva). El Cabildo se reúne para definir quien será el representante ante el Congreso General del Reino, resulta electo Jorge Tomás de Hermida. (Llano, 1995: neiva).
Sogamoso. Se publica el acta de unión de Sogamoso a Santafé. (Llano, 1995: tunja).
26 de agosto. Mompóx. Llega a esta ciudad el que había sido nombrado Arzobispo del Nuevo Reino de Granada, Juan Bautista Sacristán, iba en camino hacia Santafé. “Como le llegó la noticia de que no lo recibirían en la capital del Nuevo Reino, retrocedió y volvió a Turbaco donde ofició de cura por enfermedad del titular.” (Llano, 1995: cartagena).
27 de agosto. Santafé. La Junta Suprema aprueba la solicitud hecha por Francisco José de Caldas y Joaquín Camacho “para fundar un papel público llamado Diario Político de Santafé de Bogotá, en que se sostuvieran los derechos del pueblo, y lo auxilió con $ 2,000, suma que debían reintegrar de los productos de la impresión en el término de seis meses3. El periódico apareció el mismo día, y su prospecto tenía el siguiente epígrafe latino: Sed incredibile est adepta liberate quam brevi creverit.. . LIVIUS.” (Ibáñez, 1891: capi38).
Mompóx. Llegan a esta ciudad los ex - virreyes Amar y Borbón y su esposa Francisca Villanova que expulsados de Santafé se dirigen a Cartagena para iniciar su viaje de regreso a España.
28 de agosto. Sogamoso. “Sogamoso y sus pueblos vecinos declararon su independencia, desconocieron el gobierno de Tunja y se declararon provincia con autoridades propias.” (Llano, 1995: tunja).
Indalecio Liévano Aguirre, escribe sobre la declaración de independencia de Sogamoso:
“En la provincia de Tunja imperaban entonces las mismas familias criollas que en 1781 detuvieron la Revolución de los Comuneros en Zipaquirá y ayudaron a Berbeo y al Arzobispo a contener la marcha de las multitudes hacia Santafé, lo cual explica la pugna que existía entre el clan de patricios de la ciudad de Tunja y aquellas zonas de la provincia densamente pobladas por indígenas y donde se hallaban localizados los principales Resguardos, como era el caso de Sogamoso. Esta pugna se acentuó al comenzar la liquidación de los Resguardos y se tradujo en total ruptura cuando Sogamoso, a fin de defender su población aborigen, se proclamó en provincia soberana e independiente de Tunja y nombré al doctor Emigdio Benítez, uno de los jefes del partido popular de Santafé y compañero de Carbonell, como su diputado al Congreso General del Reyno.” (Liévano, 1996: cseiii08a)
Cartagena. “En este día murió en Cartagena, en el hospital real, el exregente Herrera.” (Caballero, 1974: diario3a).
29 de agosto. Santafé. Se aprueba sentencia en el juicio seguido a los oidores Alba y Frías. El encargado del caso, Magistrado Gutiérrez Moreno, “quien lleno de benevolencia, que revela el carácter generoso de nuestros próceres” dictaminó que se les diesen pasaportes para regresar a España con sus familias, lo que se cumplió en marzo de 1911. De manera que los odiados ex—Magistrados Alba y Frías no tuvieron como castigo de sus abusos sino las amargas horas de la cárcel de Bogotá, su penoso viaje en sillón hasta el Socorro y los nueve meses de prisión que allí sufrieron.” (Ibáñez, 1891: capi38).
Timaná (Provincia de Neiva). Se acuerda trasladar la sede del Cabildo y su archivo a Garzón con el fin de facilitar al público la asistencia a un Cabildo Abierto. El traslado responde a una petición del Síndico Procurador General de la villa, quien además expone la conveniencia de crear una Junta igual a las de Santafé y Neiva. (Martínez, 2007: 051).
31 de agosto. Santafé. Sale de Santafé Juan Sámano. En dicho salió de Santa Fe don Juan Sámano, con pasaporte.” (Caballero, 1974: diario3a).
Santafé. Sin fecha, probablemente últimos días de agosto. “Mencionamos antes el arribo de los comisionados regios Villavicencio y Montúfar después de algunos días de la instalación de la junta. Montúfar, cuya comisión era especial para Quito, siguió hacia aquella ciudad, acelerando su viaje para ver si podía salvar a sus parientes y amigos que gemían en los calabozos como reos complicados en la revolución. Ruiz de Castilla y sus secuaces escribieron al virrey Amar excitándole para que detuviera a Montúfar; le interceptaban la correspondencia que dirigía a su familia, y temiendo no conseguir por medios legales sus designios de hacer morir a los presos por la causa de la revolución del 10 de agosto, promovieron los asesinatos antes referidos: noticia funesta que recibió Montúfar en camino para Quito.” (Restrepo, 1974: 141).
Quibdo. Caballero registra como noticia para este día la erección de Junta en el Chocó, “Se erigió en el Chocó, en la ciudad de Quibdó, una junta gubernativa. (Caballero, 1974: diario3a). Sin embargo, por documento publicado en el Argos Americano el 8 de octubre siguiente se sabe que con fecha del 31 de agosto sucede una reunión en la cual se decide el establecimiento de la Junta que se lleva a cabo el 1 de septiembre. “Convencido el pueblo de Quibdo de la legalidad y necesidad del sistema de gobierno que las demás han adoptado, se dirigió con la mayor tranquilidad la noche del 31 de agosto a la casa del capitán de caballería don Juan Aguirre, gobernador entonces, y expuso por medio de su cura, doctor don Manuel Borrero, que su voluntad era adherirse al sistema de gobierno de Santafé, estableciendo una Junta en los mismos términos que aquella le ha formado. En efecto se resolvió de común acuerdo que al día siguiente se convocase al vecindario a las 9 de la mañana, para que eligiese con entera libertad los sujetos que debían componerla; y así se verificó,…” (Martínez, 2007: 060).
Pamplona. Camilo Torres es nombrado representante por la Provincia ante el Congreso General del Reino en Santafé. (Llano, 1995: pamplon).
1. Pie de página en el texto original: “RESTREPO TIRADO, E. Op Cit., pp. 315-316.”
2 .BANCO DE LA REPÚBLICA. Documentos del proceso histórico del 20 de julio de 1810.
3 .Según Rodrigo Llano Isaza, el préstamo se realiza el día 20 de agosto, una semana antes de la aparición del primer ejemplar del periódico: “Agosto 20: La Suprema concedió un préstamo de $ 2.000 para que se pudiera publicar el Diario Político de Caldas y Camacho, después no respondieron por esta plata y Carbonell los embargó en su calidad de Ministro del Tesoro, por lo cual Caldas lo acusó después de ladrón, cuando lo que hacía era cumplir con su deber; Desde entonces se suele, en este país, arroparse con el tricolor nacional para hacer negocios y evadir las responsabilidades con el fisco.” (Llano, 1995: santafé).
"Las citas textuales en el cuerpo del texto y notas al pie correspondientes a documentos escritos en el siglo XIX son copiadas sin modificación del documento original, se conserva la ortografía y redacción."
SEPTIEMBRE 1810
Santafé. Se tiene conocimiento que Francisco Montes, ex - gobernador de Cartagena que se encontraba en La Habana y desconocía la instalación de la Junta Suprema en Santafé, escribe al virrey Amar y Borbón diciéndole que tenía la fuerza marítima suficiente para retomar el poder en Cartagena.
Caracas. Se conocen y celebran los acontecimientos de Santafé. “Septiembre. Se sabe que la noticia que llegó a Caracas de nuestra revolución fue recibida con mucho aplauso; al guarda que entregó los pliegos le regalaron al momento $ 100 fuertes y una hermosa espada; luego siguieron los repiques, salvas e iluminaciones, etc. El coronel inglés Robertson, enviado por el gobierno de Caracas a felicitar la junta y tratar asuntos del comercio, pidió permiso para saludar con la artillería del bergantín de guerra que tenía en el puerto de La Guaira, con 58 cañones, y despachó a Londres la noticia.” (Caballero, 1974: diario3a).
“También se tuvo conocimiento de que en Caracas se había recibido con aplauso y con festejos públicos oficiales la instalación del nuevo régimen en Bogotá. Don Martín Tobar Ponte, Presidente de la Junta de Caracas, se dirigió a la de Bogotá, presentándole calurosas felicitaciones.” (Ibáñez, 1891: capi38a).
Ipiales. Sin conocer la fecha exacta, pero sabiendo que fue en los primeros días de este mes, se proclama la independencia de Ipiales. Es “proclamada por Francisco Sagasti.” (Llano, 1995: popayan), quien fungía entonces como Corregidor. La actitud de Sagasti es repudiada por Tacón quien lo acusa de ocasionar “la desmembración de la provincia de los Pastos…” (Llano, 1995: popayan).
1 de septiembre. Quibdo. Se erige Junta, representante de la Provincia del Chocó y adherida al sistema de gobierno de Santafé y el gobernador Juan Aguirre entrega pacíficamente el mando. “…resultaron electos a pluralidad de votos, para Presidente, el señor don José María Valencia; para Vice-presidente el señor don Tomás Santacruz y Barona, y para señores vocales, el doctor don José Ignacio Valenzuela, doctor don Manuel Borrero, y don Manuel Scarpetta.” (Martínez, 2007: 060).
Santafé. Ignacio Herrera publica un folleto que contiene las Reflexiones de un Americano, el escrito estaba dirigido “al Diputado del Reino, que debía representarlo en España. Tomamos de ese documento unas líneas, como muestra de la energía y vigor de aquella acusación:
Chiquinquirá. “En cabildo abierto, el pueblo de Chiquinquirá pidió ser anexada a Santafé.” (Llano, 1995: tunja).
Desde la conquista se comenzó a degradarnos, y en la Corte de Madrid se convocó una Junta de teólogos para averiguar si éramos capaces del bautismo; una intriga o más bien la codicia a los empleos ha querido sostener esta idea bárbara. Los españoles informan que no hay talento a propósito para el mando, que no hay religión, y que todos somos desleales. De este modo nos desacreditan para ser preferidos y arrancarnos el derecho que justamente tenemos.” (Ibáñez, 1891: capi38a).
Camilo Torres también impartió una opinión que debía ser llevada a las Cortes Españolas: “Los Reinos y Provincias que componen estos vastos dominios son libres e independientes, y ellos no pueden ni deben reconocer otro Gobierno ni otros gobernantes que los que los mismos Reinos y Provincias se nombren y se den libre y espontáneamente, según sus necesidades, sus deseos, su situación, sus miras políticas, sus grandes intereses y según el genio, carácter y costumbres de sus habitantes.” (Ibáñez, 1891: capi38a).
Cartagena. Llegan a esta ciudad los ex – virreyes quienes en calidad de presos son dirigidos al Castillo de la Popa.
2 de septiembre. Santafé. Continúa la conformación del ejército. “se dio a reconocer el coronel de Milicias señor don Luis Caycedo.” (Caballero, 1974: diario3a). Para celebrar su nombramiento, “ofreció un brillante baile en su casa de la esquina de La Candelaria. También había bailado en la jura de Carlos IV, y con sus piernas de viejo danzaba para celebrar la revolución de julio.” (Ibáñez, 1891: capi38a).
3 de septiembre. Chiquinquirá. Es elegido Ignacio de Herrera y Vergara para que tramite ante la Suprema Junta de Santafé, la separación de Chiquinquirá de Tunja y su anexión a la capital del reino. (Llano, 1995: tunja).
4 de septiembre. Santafé. Continúan los apresamientos. “metieron preso a don Primo González, administrador de correos de Zipaquirá, y prendieron aquí a don Juan Barros y su cajero.” (Caballero, 1974: diario3a). “lo enviaron de allí preso, no tanto por la gravedad de sus pecados, sino con el objeto de que estuviera en seguridad, pues corría peligro «en medio de un pueblo inflamado por la libertad »4.
También estuvieron presos José Jover y Joaquín Rentería, quienes fueron puestos en libertad algún tiempo después, con el Oidor Bierna y Mazo y Primo González.” (Ibáñez, 1891: capi38a).
5 de septiembre. Santafé. Se publica una carta donde se da cuenta de los acontecimientos ocurridos en Quito el 2 de agosto. “Se leyó la carta de las crueldades ejecutadas en Quito por los españoles y zambos de Lima, el día 2 de agosto.” (Caballero, 1974: diario3a).
Santafé. Sin fecha, pero se aproxima entre el 5 y el 6 de septiembre al compararlo con lo que dice Caballero. Llegan las noticias de lo ocurrido en Quito y se toman medidas para el luto por los patriotas muertos. “Felizmente para el honor de la revolución, los asesinatos de Quito se supieron en Santafé cuando Amar y los oidores no estaban en la capital, y cuando ya el nuevo gobierno tenía bien establecida su autoridad; de lo contrario acaso el crimen de los mandatarios españoles de Quito se hubiera vengado con otros crímenes. Los habitantes y el gobierno de Santafé manifestaron el más profundo sentimiento por la muerte violenta de sus hermanos del sur, les hicieron pomposas exequias, y procuraron que se recordasen con enternecimiento los nombres de Morales, Salinas, Quiroga, Ascásubi y demás víctimas de la tiranía. Caracas libre hizo igual manifestación a favor de los patriotas sacrificados en Quito.” (Restrepo, 1974: 141-142).
El mismo día, el Viceprresidente de la Junta, José Miguel Pey, escribe nuevamente una carta al Conde Ruíz de Castilla, que entonces gobernaba Quito, donde le amenaza con el trato severo por parte de los “españoles americanos” si no se moderaba la actitud de los peninsulares, «No es tiempo—le decía—de hablar en el tono de moderación que es propia de la generosa índole y dulce carácter del español americano.» (Ibáñez, 1891: capi38a).
6 de septiembre. Santafé. Por bando se decreta luto por lo ocurrido en Quito. “Se echó bando de que se pusieran luto todos en general y que se harían unas honras por los que murieron en Quito, en Pore y en el Socorro, y que contribuyesen con limosnas para las viudas y huérfanos.” (Caballero, 1974: diario3a).
Ibáñez también refiere el dicho bando: “El 6 se ordenó por bando un luto general y unas honras fúnebres religiosas en honor de las víctimas de Quito, Pore y el Socorro, y se abrió una bolsa destinada a limosnas para sus viudas y huérfanos.” (Ibáñez, 1891: capi38a).
El mismo día la Junta Suprema ordena que sean elevadas a la categoría de Villas las poblaciones de “Zipaquirá, Ubaté, Funza, Sogamoso y Chocontá;” (Llano, 1995: santafe).
San Miguel de Garzón (Provincia de Neiva). De acuerdo a lo decidido en Cabildo Abierto se instala Junta compuesta por: “Primeramente don José Antonio Barreiro por alcalde ordinario y presidente. Don José Manuel de Silva, alcalde ordinario y vicepresidente. Los referidos regidores, don Juan Nicolás de Cuellar, don Pedro de Iriarte y don Jorge Hermida, fueron proclamados por el Pueblo para vocales dicho don José Antonio Barreiro, don Ignacio de Silva, don Alexo de España, don Sebastián Trujillo, don José Fructuoso Durán, don Bernardo (ilegible), don Felipe de Iriarte, doctor don Mariano Gómez, don Rafael de Cabrera, y por secretarios y también vocales, primero don José Joaquín Geraldino y Diego Antonio Gutiérrez; la cual elección se hizo leer al Pueblo para que nuevamente quedase inteligenciado, y todos a una voz dijeron de conformidad de ella exponiendo que todos los electos están de su cabal satisfacción, y que precedido el juramento de fidelidad desde luego juraron obediencia al Cabildo en unión de los vocales que se la habían agregado en el concepto que en todo y por todo habían de quedar unidos y sujetos a la Superior Junta de la ciudad de Santafé,…” (Martínez, 2007: 051).
En la misma acta de instalación de la Junta, se leen otras determinaciones como las funciones de los miembros de Justicia y secretarios y la extinción de los estancos y disminución de la alcabala.
7 de septiembre. Ibagué. Por Cabildo Extraordinario se instala una Junta Provisional de Gobierno que estará subordinada a la Suprema de Santafé, con esta acción se desconoce el gobierno de Mariquita como capital de la Provincia. “Ibagué rechazó ofertas de El Socorro, de Honda y de Mariquita para que se les anexara.” (Llano, 1995: mariquita).
Santafé. Bando indicando medidas para recuperar el orden público. “Se abrió otro bando que el que juntase gentes en la plaza se tuviese por reo de lesa majestad, y que todo forastero que viniese se avisase a los alcaldes de barrio; pena de $ 25 al que no lo hiciese.” (Caballero, 1974: diario3a).
8 de septiembre. Santafé. Se pusieron pasquines contra los españoles. (Caballero, 1974: diario3a).
9 de septiembre. Santafé. Se conoce personal del ejército. “se dieron a reconocer al coronel de caballería don Pantaleón Gutiérrez y a los demás jefes y comandantes de los escuadrones.” (Caballero, 1974: diario3a).
El Vicepresidente Pey y Camilo Torres dan a conocer un escrito sobre los hechos de Quito, es “una exhortación patriótica en que compendiaron la historia de la revolución de Quito, con energía y vigor.” (Ibáñez, 1891: capi38a).
10 de septiembre. Santafé. Continúan los pasquines contra los españoles. (Caballero, 1974: diario3a).
Cartagena. Ya existía por toda la ciudad la convicción respecto a no reconocer a la de Santafé como Junta Suprema y proponer a Medellín como sede del Congreso de Provincias. Con eso en mente, el abogado payanés residente en Cartagena, José Ignacio de Pombo escribió una carta a Antonio Villavicencio en la que ataca la Junta de Santafé y defiende a Medellín como ciudad sede del Congreso. “¿Cómo quiere Ud. que ningún hombre sensato quiera ir de diputado, no lo proponga a otro, a un pueblo dictador e insubordinado, donde hay tantos demagogos, y donde es conocido el designio de algunos de levantarse con el gobierno supremo del Reino? ... (en Medellín) Habrá allí, sobre todo, la importantísima ventaja de estar en medio de un pueblo religioso, libre de catilinas y demagogos... capital es sólo aquella donde se halla el supremo gobierno... es indispensable que aquella Junta deje de llamarse suprema... que haga una declaración de que los diputados solos de las provincias compondrán la Suprema Junta del Reino”. (Llano, 1995: cartagena).
12 de septiembre. Santafé. Por medio de bando se pide buen trato a los españoles “buenos”. (Caballero, 1974: diario3a).
Aunque Ibáñez no indica la fecha exacta en que se proclama el bando, afirma: “En los días siguientes se publicaron bandos y se dictaron medidas en favor de las familias de europeos que habían sido ultrajadas en pasquines, y se hizo ver que el Gobierno reprobaba la distinción de criollos y europeos: así cesó la consternación de familias apreciables y honradas, cuyos jefes eran españoles. La Junta decía en oportuna proclama, autorizada por Pey y Torres: «Desterrad para siempre esa rivalidad injusta y escandalosa, entre españoles europeos y americanos. Somos unos mismos, y en el orden de las generaciones sólo estuvo que no hubiésemos nacido en la Península, donde nacieron nuestros padres.»” (Ibáñez, 1891: capi38a).
13 de septiembre. Casanare. “Independencia de Casanare.” (Llano, 1995: casanare).
Cartago. Después del anuncio de convocar a las ciudades del valle para elegir representante ante la Junta Suprema, en esta fecha, Cartago anuncia su adhesión a “las ciudades amigas y confederadas del Valle.” (Llano, 1995: popayan).
14 de septiembre. Tamalameque (provincia de Santamarta). Se firma acta de independencia. “Chiriguaná citó a Junta de blancos, para firmar un Acta de independencia de Tamalameque.” (Llano, 1995: stamarta).
15 de septiembre. Santafé. Llega a la Suprema Junta la noticia que Suesca decide separarse Ubaté y anexarse a Zipaquirá, alegando cercanía geográfica. (Llano, 1995: santafe).
16 de septiembre. México. Día en que se declara la independencia en el virreinato de Nueva España. “…fue el grito de Dolores; El cura Miguel Hidalgo exhortó a declararse por la independencia.” (Llano, 1995: noticias).
17 de septiembre. Rioacha. Aunque se forma junta de gobierno, nombrando como presidente a Tomás Pérez, en Rioacha se asegura que se rechaza “…las proposiciones de Santafé, se ratificó la adhesión a la corona y se anunció que sus asuntos se tratarían directamente con España o por intermedio de Maracaibo.” (Llano, 1995: rio).
Cartagena. Aparece por primera vez el periódico Argos Americano, que se convertiría en una de las más importantes fuentes de opinión y noticias políticas durante la formación de la república. Estaba dirigido por José Fernández Madrid y Manuel Rodríguez Torices y fue publicado también en Tunja, Santafé y La Habana.
18 de septiembre. Chile. “Independencia de Chile; La dirigencia patriota se dividió entre los partidarios de Bernardo O'Higgins y los seguidores de José Miguel Carrera;…” (Llano, 1995: noticias).
Santafé. Se tiene la noticia que José María Salazar compone el que podría considerarse el primer himno. “José María Salazar compuso el primer canto patriótico, considerado el primero de nuestros himnos patrios; Después, en 1814, compuso otro canto, que se tuvo como himno de la Nueva Granada;…” (Llano, 1995: santafe).
19 de septiembre. Santafé. Ocurre, en La Huerta de Jaime, el acto de posesión del personal del ejército que había sido dado a conocer el 9 del mismo mes: “iEl acto de posesión, según escribe un testigo ocular, estuvo muy solemne, porque hubo un concurso numeroso en la Huerta de Jaime. Se dieron, además, a reconocer don Primo Groot, por Teniente Coronel, y por Comandantes don Nicolás Rivas y don Luis Otero. También fue reconocido don José Sanz de Santamaría por Comandante del Batallón de artesanos, que se titulaban patriotas de defensa.
Terminada esta ceremonia, don Pantaleón (Gutiérrez) invitó a toda la Oficialidad y a muchos de la Junta Suprema, entre ellos al Oidor Jurado, a tomar un refresco en su casa. Alguien que asistió a el dice que fue más comida que refresco, porque había de sal y fue a las doce. Inmediatamente después que salieron los Oficiales entró todo el escuadrón de orejones a dar la en hora buena a don Pantaleón, y como eran 400, pronto dejaron limpias las mesas.
Se dice que don Pantaleón quiso obsequiar al pueblo con corridas de toros por la tarde, pero en esos días estaba de luto la ciudad por los inicuos asesinatos que las autoridades españolas habían perpetrado en Quito5.” (Ibáñez, 1891: capi38a).
Cartagena. Comienza la división entre las provincias de la Nueva Granada, la Junta de Gobierno de Cartagena envía a todas las provincias un manifiesto donde invita a elegir representantes a un Congreso General, constituido bajo el sistema federal, en oposición al carácter central de la Junta Suprema de Santafé. Propone a Medellín como sede para este evento. Además, acusa a la Junta de Santafé como instauradora de un centralismo igual al español, y lo llama “gobierno monstruoso”.
“Desde que la junta suprema de Santafé desconoció al consejo de Regencia establecido en la isla de León, comenzaron a pronunciarse bien decididamente los dos partidos que debían chocar, el español y el americano o independiente. Principiaron también a desarrollarse otros gérmenes activos de división y anarquía: el federalismo, la rivalidad de unas provincias con otras y la de las ciudades subalternas con sus capitales, he aquí los principios desorganizadores que desde los primeros días turbaron la revolución de la Nueva Granada, y que más de una vez regaron con sangre sus fértiles campos.
La junta de Cartagena principió la división; ésta, por la importancia de aquella plaza y por la multitud de elementos militares que encerraba, tenía grandes aspiraciones a figurar, y miraba con ojos envidiosos que la capital fuera Santafé, según lo acreditaron los sucesos posteriores. Impelida por tales motivos, dirigió a todas las provincias un manifiesto, firmado en 19 de septiembre y reducido a tres puntos principales: en el primero invitaba a las provincias de la Nueva Granada a que eligieran diputados para el futuro congreso general siguiendo la base de la población, uno por cada cincuenta mi almas, y dos por las provincias que tuvieran ochenta mil o más; en el segundo decía, que el congreso debía formarse, no bajo el sistema de un gobierno central, según lo había propuesto la junta de Santafé, sino conforme al federativo, pintando a este gobierno con los colores más brillantes, y como el único capaz de hacer felices a las provincias, por el tercero, en fin, quería probar, que el lugar más a propósito para la reunión del congreso era Medellín en la provincia de Antioquia, por la bondad de su clima, por lo central de su posición y por las virtudes que adornaban a sus moradores. Añadía que se invitase a concurrir a la formación del congreso de la Nueva Granada a las provincias de Guayaquil y Maracaibo, que debían ser parte de su territorio, y que le mimo congreso decidiría sobre el reconocimiento de la Regencia de España, de la cual no se había separado la junta de Cartagena por razones poderosas que tenía para observar esta conducta. En el expresado manifiesto se impugnaba de paso la convocatoria hecha por la junta de Santafé en 29 de junio, diciéndose: - “que era para formar una junta central como la de España, gobierno monstruoso que atraería grandes males sobre la Nueva Granada.” “Es mucho mejor, añadía, establecer desde ahora un gobierno perfecto y federal en que se hallen divididos los poderes, pues sin esta división no puede existir la libertad.”
El manifiesto de Cartagena paralizó enteramente la convocatoria de los diputados de las provincias para que se reunieran en Santafé, a donde casi todas las juntas habían contestado que los enviarían. Se perdió por consiguiente la única oportunidad de establecer un gobierno que mereciera este nombre, y que hubiera conservado la unión. Embriagadas las provincias con las ideas halagüeñas de la federación propuesta por Cartagena, e indicada también desde la creación de la junta suprema de Santafé, y seducidas con el ejemplo de los Estados Unidos de Norte – América, no pensaron ya en enviar diputados a Santafé, ni en conservar la centralización del gobierno. A excepción de Antioquia, que recibió con entusiasmo la propuesta de que el congreso se estableciera en Medellín, ninguna otra provincia dio paso alguno para dirigir sus diputados al lugar que designaba Cartagena; estaban acostumbradas a reconocer a Santafé como centro, y era muy difícil variar sus antiguas relaciones. Cuando Cartagena propuso a Medellín para la reunión del congreso, y para la residencia del gobierno general, dio a entender que la movía la consideración de que el pueblo de Santafé se había acostumbrado ya a conmociones, y que no respetaría a los representantes de las provincias i les dejaría libertad para obrar.
Dicho manifiesto del 19 de septiembre trajo muchos males a la Nueva Granada. El impidió la formación de un gobierno general en los primeros días de la revolución, el que se hubiera establecido si Cartagena envía sus diputados, él difundió las ideas federales que aún no se habían extendido, las que produjeron la división y la anarquía; él, en fin, echó los fundamentos de la rivalidad entre Cartagena y Santafé, rivalidad que fue origen funesto de discordias. Así la junta de Cartagena no pudo en aquellas circunstancias dar un paso más impolítico ni contrario a los progresos racionales de la revolución.” (Restrepo, 1974: 147-149).
En respuesta al documento de la Junta Central de Cartagena, Antonio Nariño que se encontraba en esa ciudad recuperándose de la debilidad producida por la larga prisión a que estuvo sometido, escribe un documento en el que entrega sus consideraciones6: “Don Antonio Nariño, que se hallaba en Cartagena después de haber salido de su encierro en el castillo de Bocachica, favorecido por las órdenes de la junta de aquella plaza, impugnó el manifiesto con razones poderosas, demostrando la necesidad imperiosa que tenía la Nueva Granada de un gobierno general aunque fuera interino, a fin de que la anarquía no hiciera tantos progresos. Esta impugnación fue adoptada e impresa por la junta de Santafé, aunque ningún efecto saludable produjo. Cada una de las provincias observaba la conducta de su vecina para imitarla, y no se realizó, ni la convocatoria de Santafé para establecer el gobierno provisional, ni la de Cartagena para que se formara un congreso federativo en Medellín.” (Restrepo, 1974: 149).
Sobre el manifiesto de Cartagena y sus consecuencias visto como el principio de la idea del federalismo en la Nueva Granada, Henao y Arrubla escriben:
“Insurreccionado el país y desconocido por la Junta Suprema del Nuevo Reino el Consejo de Regencia, pero no la soberanía de Fernando VII, se marcaron los dos partidos que debían disputarse el predominio en sangrienta y larga lucha: el español, y el americano o independiente. Bien pronto comenzaron, por desgracia, a desarrollarse los gérmenes activos de la anarquía en el seno del bando independiente, que trastornaron el curso regular de la revolución; asomaron las rivalidades de las soberanías, pues como la Junta de Santa Fe se apellidó Suprema del Reino, los patriotas de las diferentes provincias, ofendidos, consideraron que las juntas provinciales eran de por sí tan supremas como aquélla. Este principio fue el federalismo, que no solamente se extendió a la rivalidad de las provincias entre sí, sino también a la de los pueblos subalternos respecto de su capital.
Lo que más contribuyó a difundir el federalismo fue la conducta observada por la Junta de Gobierno en Cartagena, que produjo, la primera, la división. Cartagena, por su importancia y por los elementos bélicos que poseía, aspiraba a sobresalir y miraba como rival a Santa Fe; impelida su Junta por esos motivos lanzó a todas las provincias del Nuevo Reino un manifiesto (septiembre, 1810) en que las invitaba a elegir representantes a un Congreso general que debía constituírse, no como lo proponía Santa Fe, bajo un sistema central, sino conforme al gobierno federativo, que reputaba como el mejor; además, la invitación se hacía para reunir el Congreso en Medellín, población señalada por su buen clima y por su posición central. Aspiraba Cartagena a que Guayaquil y Maracaibo tuviesen representación en el Congreso, y que él resolviera si convenía reconocer la Regencia española, por la cual estaba aún la Junta de aquella ciudad.
Casi todas las Juntas provinciales habían contestado afirmativamente la convocación de la Suprema de Santa Fe; pero la actitud y el manifiesto de la de Cartagena impidieron la unidad en el gobierno, pues las provincias acogieron con entusiasmo la idea federal, muchas desistieron de enviar sus diputados a la capital del Reino, pero tampoco los mandaron a Medellín.
El manifiesto perturbador de la Junta de Cartagena calificaba la convocatoria de la Suprema Santa Fe como medida tendiente a formar una Junta central semejante a la de España, “gobierno monstruoso, decía, que atraería grandes males, siendo mucho mejor establecer desde ahora un gobierno perfecto y federal en que se hallen divididos los poderes, pues sin esta división no puede existir la libertad”. Los conceptos políticos de aquel documento no tuvieron la completa aceptación de los hombres pensadores, y surge aquí de nuevo la importante figura de Nariño, sirviendo a la patria con sus claros talentos. Estaba ya en libertad en Cartagena a consecuencia de la revolución y refutó el mencionado manifiesto, haciendo notar la necesidad de contener la anarquía con un gobierno general, aun cuando fuera transitorio. La Junta de Santa Fe prohijó el escrito de Nariño y lo hizo imprimir, pero no se contuvo la división reinante.
…
La situación deplorable que presentaba el país en los comienzos de su transformación política, nacía del modo como se iniciaba y planteaba el sistema apellidado federación, que persiguieron muchos de nuestros hombres prominentes, quienes abundaban honradamente en altos sentimientos y no estaban versados, ni podían estarlo, en asuntos de gobierno. Tenían sus teorías aprendidas en libros, y la rápida y admirable prosperidad de la República de los Estados Unidos, que los seducía y atraía, fue el prisma engañador; atribuyeron el progreso de aquel país a la Constitución política, y sin comparar las condiciones del nuéstro con las de los Estados Unidos, concluyeron que la federación daría aquí los mismos benéficos resultados; olvidaban que en el Nuevo Reino la unidad nacional era un hecho desde el régimen de la Colonia, y que era elemental mantenerla y robustecerla para poderse enfrentar a España. Invirtieron, pues, nuestros próceres aquel viejo molde y lo rompieron para darse a la tarea de unirlo.7” (Henao y Arrubla, 1952: 352-353).
20 de septiembre. Quito. Es recibido Carlos Montúfar8. “fue recibido don Carlos Montúfar en Quito, con muchos vivas y aplausos, llamándolo el Libertador.” (Caballero, 1974: diario3a).
Sobre como encontró Montúfar la situación de Quito a su llegada informa José Manuel Restrepo: “…después de la salida de las inmorales tropas del Perú, no se había restablecido enteramente la tranquilidad. Continuaba la desconfianza entre el pueblo y las autoridades. Ruiz de Castilla, sin embargo de que tenía mil hombres de guarnición pidió refuerzos a los gobernadores de Cuenca y guayaquil, cuando supo la instalación de la junta suprema de Santafé y la caída del virrey. Intimidado con estas noticias, propuso alguna vez a los que sostenían el partido real el establecimiento de una junta de gobierno, compuesta de personas que fueran de su confianza. Este proyecto disgustaba mucho a los habitantes de Quito, pues lo creían excogitado para oprimirlos; aseguróse, acaso con exageración, que llegaron a estar prontos dos mil caballos en las cercanías de la ciudad, con el objeto de oponerse a la formación de una junta en que mandaran Ruiz de Castilla, Fuertes y Aréchaga. Los jefes realistas se prepararon también a resistir, y estaba próximo su cumplimiento, cuando llegó el comisionado de la Regencia don Carlos de Montúfar. Fue recibido por el pueblo con el mayor entusiasmo, y después de tener varias conferencias con las autoridades, acordaron (19 de septiembre) que se instalara una junta de gobierno, de la que sería presidente Ruiz de Castilla, y vocales natos el comisionado regio y el obispo de Quito, doctor don José Cuero, a los que se agregaría un diputado por cada cabildo, dos del clero y dos de la nobleza, elegidos por sus respectivas corporaciones. En la misma acta se prescribió el método por el cual se harían las elecciones de los miembros de la junta: acuerdo que al día siguiente se aprobó en un cabildo abierto. Hechas las elecciones, resultaron escogidos para vocales de la unta, fuera del presidente, comisario regio y obispo, don Manuel Zambrano por el cabildo secular, el doctor don Francisco Rodríguez Soto por el eclesiástico, el provisor don José Manuel Caicedo y don Prudencio Báscones por el clero, el marqués de Villaorellana y don Guillermo Valdivieso por la nobleza, don Manuel y don Juan Larrea, don Manuel Mateu y Herrera, el doctor don Mariano Merizalde y don Juan Donoso por los barrios de Santa Bárbara, San Blas, San Marcos, San Roque y San Sebastián. Eligiese también un vicepresidente, y por unanimidad resultó el marqués de Selva – Alegre, todos los cuales aceptaron sus destinos.” (Restrepo, 1974: 144-145).
Citará (Chocó). Citará nombra como “representante al Congreso General del reino a Tomás Santacruz y Barona.” (Llano, 1995: choco).
21 de septiembre. Neiva. Se festeja la unión de los cabildos de la Provincia. El acuerdo incluía Neiva, Timaná, La Plata y Purificación. “Falla, firmando como vicepresidente de la Junta provincial, ordenó fiestas por la unión de los Cabildos de Neiva, Timaná, La Plata (San Sebastián de La Plata, llamada inicialmente San Bartolomé de Cambis, fue fundada en 1551 por Sebastián Quintero), y Purificación. Por ésta época a Garzón la llamaron "Villa Nueva de Timaná" y a Timaná la definieron como "Villa Antigua"; El Cabildo de Timaná en Garzón fraccionó su Junta para atender separadamente los negocios de: Diplomacia, gracia, justicia y gobierno, guerra, hacienda, policía y comercio.” (Llano, 1995: neiva).
22 de septiembre. Neiva. “se instaló la junta en Neiva”. (Caballero, 1974: diario3a). Se trataba de la Junta Provincial, que anulaba la erección de la Junta de la Ciudad realizada el 27 de julio cuando también se apresó al Corregidor. Y después de la unión de todos los cabildos de la Provincia, se elige como Diputado por la Provincia al Congreso General del Reino a Manuel Campos Cote. (Llano, 1995: neiva).
Santafé. Se da a conocer un folleto escrito por el Síndico Procurador Ignacio Herrera en el cual defiende el Centralismo como medida adecuada de gobierno: “…escrito con su firmeza habitual, en el cual defendía a la capital, la que, a pesar de ser el centro principal del país, no aspiraba a la soberanía; y defendía también, con buenas razones, la organización central del Gobierno, no solamente útil, sino necesaria en aquellas circunstancias.” (Ibáñez, 1891: capi38a).
Al escrito de Ignacio de Herrera se refieren también Henao y Arrubla, viéndolo como una contra propuesta a las ideas a favor del federalismo: “Pero cabezas salientes de la revolución condenaban desde entonces la forma federal: el doctor Ignacio de Herrera, Síndico – Procurador de Santa Fe, decía a la Junta Suprema (septiembre de 1810) que “el sistema federativo, bien lejos de ser útil en las circunstancias actuales, preparará una ruina absoluta a todos los pueblos. El no se puede organizar sin una perfecta igualdad en las provincias, que extirpe los celos y las asegure del poder de otra que aspire a conquistarlas. Exige fondos bastantes en cada una para sus propias necesidades; fundaciones de colegios, academias, talleres, tribunales superiores que decidan en último recurso sus discordias, y una tripa arreglada que las defienda de cualquiera invasión”. (Henao y Arrubla, 1952: 354).
Los mismos autores se refieres a un escrito de Frutos Joaquín Gutiérrez sobre la división política que cundía: “Otro patriota ilustre, el doctor Frutos Joaquín Gutiérrez, pintaba la situación anárquica con estas amargas quejas: “Yo no llamo patria el lugar de mi nacimiento, ni el departamento o provincia a que pertenece. Acaso en este solo punto consiste el estado paralítico en que nos hallamos y del que ya es tiempo de salir, si queremos librarnos de los males terribles que nos amenazan. El hijo de Cartagena, el del Socorro, el de Pamplona, y tal vez el de Popayán, no ha mirado como límites de su patria los del Nuevo Reino de Granada, sino que ha contraído sus miradas a la provincia o acaso al lugar en donde vio la luz…Todos opinan, todos sospechan, todos proyectan, todos temen; cada hombre es un sistema y la división ha penetrado ya hasta en el seno de las familias”.” (Henao y Arrubla, 1952: 354).
Antioquia. Aunque los antioqueños son partidarios de ir a Cortes en España para obtener un reconocimiento legítimo al gobierno instaurado, establecen una Junta Provincial y manifiestan su apoyo a la de Santafé. “En el acto de cesar el Congreso en sus funciones quedará instalada una Junta Superior Provincial con las mismas facultades que los cuatro ayuntamientos, en representación de la que sus respectivos pueblos han conferido y depositado en dicho congreso. Se compondrá la Junta de un presidente, que lo será el señor don Francisco de Ayala; de un vicepresidente que los será el doctor don Elías López, y de cuatro vocales tomados por ahora de las respectivas diputaciones, de los cabildos del Departamento, que elegidas a pluralidad de votos por los mismos representantes, resultaron ser los señores doctores don Manuel Martínez, don Joaquín Gómez, don José Miguel de la Calle y don Isidro Peláez, con el actuante escribano secretario.
La indicada Junta será provisional mientras los ayuntamientos de esta ciudad de Antioquia, Medellín, Rionegro y Marinilla concurren a formarla por elección de un diputado idóneo que harán los padres o cabezas de familia conocidos por tales, y no impedidos legalmente de esta voz.” (Martínez, 2007: 049).
Quito. Se instala la Junta Suprema que había sido acordada entre Ruiz de Castilla y Montúfar desde el 20 de septiembre. “Instalóse la junta el 22 de septiembre con júbilo de los habitantes de Quito. Aquella debía continuar reconociendo al Consejo de Regencia como representante de Fernando VII, entendiéndose que cesaría tal reconocimiento, luego que residiera en algún punto ocupado por los franceses, o dejara de hacer la guerra a José Bonaparte, a su hermano Napoleón y a cualquiera otro usurpador de la corona de España. Añadióse, que en el caso de verse obligado el Consejo de Regencia a trasladarse a cualquier punto de la América española, perdería su representación y supremacía sobre los habitantes de la presidencia de Quito, los que reasumirían entonces sus derechos naturales, y podrían establecer un gobierno del modo que lo creyeran más conveniente, haciendo sí una guerra eterna a los enemigos de su augusto soberano el señor Fernando VII: protestaron finalmente los que firmaron aquella acta, que derramarían hasta la última gota de sangre a favor de su rey y señor natural, lo mismo que para conseguir su independencia de todo yugo extranjero.” (Restrepo, 1974: 145-146).
Septiembre de 1810. Debido al manifiesto de Cartagena varias ciudades y villas de la Nueva Granada comenzaron a declarar su independencia de la provincia a la que pertenecían y aumentaron también las instalaciones de juntas de gobierno. “Entre tanto la anarquía laceraba las provincias y hacía rápidos progresos. Apenas hubo ciudad ni villa rival de su cabecera, o que tuviese algunas razones para figurar, que no pretendiera hacerse independiente y soberana para constituír la unión federal o para agregarse a otra provincia. La de Tunja fue despedazada por bandos acalorados, y de sus poblaciones principales unas querían junta en la capital, otras unirse a Santafé, y otras, como Sogamoso, erigirse en provincia. Con la misma pretensión se apartó Mompox de Cartagena y Girón de Pamplona; estableciese en Girón una junta a cuyo frente se puso al respetable eclesiástico doctor don Eloy Valenzuela bajo el título modesto de capellán. Ambalema no quiso depender de Mariquita; Nóvita de Citará, y otros lugares de sus respectivas capitales. Donde quiera que hubo un demagogo o aristócrata ambicioso que deseaba figurar se vieron aparecer juntas independientes y soberanas aún en las ciudades y parroquias miserables, como la de Nare, las que pretendían elevarse al rango de provincias. Podía temerse justamente que la disolución social llegara hasta las familias. Se necesitaban actos vigorosos por parte de las juntas provinciales para contener los progresos del mal, y no tardaron en ejecutarlos.
Las juntas de gobierno de la Nueva Granada manifestaron los escasos conocimientos que tenían en los negocios administrativos y su ninguna previsión, por algunas providencias que acordaron verdaderamente benéficas a los pueblos, pero que echaban por tierra las rentas públicas. Todas o la mayor parte abolieron los estancos de tabaco y aguardiente de anís, los tributos de los indios y otras contribuciones menos importantes, sin sustituír en su lugar ningún impuesto. Por consiguiente en algunas provincias muy pronto comenzó a sentirse el vacío que dejaban las rentas suprimidas, pues no había con qué pagar los sueldos de los empleados en las juntas ni en los demás ramos. Santafé era la provincia más rica, pues en las cajas reales se halló cerca de medio millón de pesos, cuando se hizo la revolución; Popayán con el fondo de la casa de moneda tenía quinientos mil, y Antioquia cien mil pesos. Las demás provincias, o eran pobres, o hacían gatos superiores a sus entradas, en cuyo caso estaba Cartagena.
En aquellos momentos en que había fondos suficientes, las juntas no hicieron preparativo alguno de armas y municiones para la defensa. Todas ellas opinaban que Napoleón sojuzgaría a la España, y que la independencia iba a conseguirse sin derramamiento de sangre. Solamente la junta de Santafé envió una corta suma a los Estados Unidos para comprar fusiles, municiones y una imprenta. Antioquia dio también algunos pasos a fin de buscar armas; pero remitió los fondos destinados para aquel objeto a la junta de Cartagena, que abusando de la confianza que de ella se hizo, los aplicó a sus gastos ordinarios” (Restrepo, 1974: 149-151).
23 de septiembre. Quito. Juramento de la Junta Suprema y celebración de misa de acción de gracias. “La junta superior del reino de Quito fue reconocida y jurada al día siguiente (refiriéndose al 22 de septiembre, día de la instalación de la Junta) a tiempo que se celebraba en la catedral una misa solemne en acción de gracias. Redújose el juramento a prometer todos los empleados y corporaciones llenar los objetos encargados a la junta, los que usando de la mismas palabras fueron: “La defensa de la santa religión católica, apostólica, romana, que profesamos, la conservación de estos dominios a nuestro legítimo soberano el señor don Fernando VII, y procurar todo el bien posible por la nación y por la patria.”
Difundidas en las provincias meridionales las noticias de la instalación de la junta superior de Quito, los gobernadores de Cuenca, Loja y guayaquil no quisieron seguir el ejemplo que les daba la capital, ya sea por el influjo que el gobierno del Perú tenía sobre aquellas provincias limítrofes, o ya por las opiniones de sus jefes, especialmente del obispo de Cuenca don Andrés Quintian, acérrimo enemigo de la revolución; éste la contrariaba por medio de su palabra, de sus escritos y de su ministerio. Los oidores y los españoles europeos de Quito que habían tenido parte en el célebre proceso de Estado que en el año anterior se formó a los patriotas, salieron fugitivos desde antes de instalarse la junta.” (Restrepo, 1974: 146).
24 de septiembre. Santafé. La Junta Suprema expide un decreto en el que elimina el tributo indígena y anuncia la igualdad de trato para esos ciudadanos, especialmente en lo relacionado con la aspiración a cargos públicos y la propiedad de la tierra. “La Junta expidió el día 24 un decreto que favorecía a los indígenas, hasta entonces degradados siempre y que no habían gozado de las prerrogativas de las otras clases sociales y habían sido gravados con la ignominiosa contribución del tributo. La junta lo suprimió ese día, y concedió a los indígenas, todos proletarios, los privilegios y prerrogativas de que gozaban los demás ciudadanos, y declaró que podían ser elevados a los primeros empleos de la República y condecorados con honores y premios, sin más carga de contribución que la general que pagaban todos los ciudadanos. Se dispuso que las tierras que ocupaban se les repartirían en propiedad, con la condición de que por entonces no pudieran enajenarlas, hasta pasados veinte años.” (Ibáñez, 1891: capi38a).
Haciendo un análisis sobre dicho decreto, Indalecio Liévano Aguirre escribió: “Cuando todavía no habían transcurrido dos meses desde el 20 de julio, cuando Nariño permanecía en Cartagena, Carbonell se hallaba en la cárcel y la ciudad era patrullada por la famosa Guardia de orejones, los vocales de la Junta dictaron la providencia con que soñaron los hacendados y propietarios desde los tiempos del Oidor Moreno y Escandón, providencia cuya finalidad era la destrucción, cuidadosamente planeada, de los Resguardos de Indios. El 24 de septiembre de 1810 se descubrió el resultado de muchas sesiones secretas de la Junta, porque ese día se dio a la publicidad el Decreto, aprobado por la unanimidad de sus vocales, en el cual se ordenaba poner término al status jurídico excepcional de que habían gozado los indios durante la Colonia y se disponía liquidar la famosa institución que los protegió y gracias a la cual dispusieron de tierras abundantes y de alguna seguridad para que las condiciones de su trabajo no quedaran totalmente a merced de la rapacidad de hacendados y latifundistas.
…
La abolición del Tributo daba margen para suponer que se trataba de conferir un beneficio a los naturales y los historiadores se encargaron de presentar esta hipótesis como prueba indiscutible de las generosas y avanzadas ideas que inspiraban a la Junta. Lo que se cuidaron muy bien de mantener en silencio, o de no comentar, fue la segunda parte del artículo citado y las mismas características de la institución del Tributo, por que sólo así podría hacerse pasar como benéfica una medida que acarreaba a los indios los más graves perjuicios. Los verdaderos fines del Decreto se descubren, sin embargo, cuando se tiene en cuenta la naturaleza del Tributo y la situación privilegiada en que dicho impuesto colocó a los indígenas durante la Colonia. El Tributo, en efecto, fue concebido y aplicado como el impuesto único que debían pagar los indios y con excepción de los Diezmos, a los que estaban obligados, por sus finalidades eclesiásticas, todos los vasallos de la Corona, con el dicho Tributo se agotaban las obligaciones fiscales de los indígenas para con la Real Hacienda. Su status tributario era, pues, privilegiado y excepcional por cuanto estaban exentos de los demás impuestos y de los más gravosos, y porque la cuan tía del Tributo indígena era notablemente inferior a la suma erogable de todos los impuestos que debían pagar los vasallos blancos y mestizos en los Dominios. De ahí que la verdadera intención del Decreto de septiembre sólo se descubra en la segunda parte del artículo primero, la cual dice: « Quedando. - los indios - sólo sujetos a las contribuciones generales que se imponen a todo ciudadano para ocurrir a las urgencias del Estado». No se trataba, pues, de aliviar la suerte de los indios, como se ha dicho frecuentemente, sino de liquidar, en forma definitiva, la situación jurídica excepcional de que disfrutaron durante la Colonia, sometiéndolos a pagar impuestos más cuantiosos que el Tributo, como eran todos lo que obligaban a los demás ciudadanos.
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No debe, sin embargo, creerse que el aspecto tributario del Decreto de la Junta Suprema era el más lesivo para la población aborigen. Sus disposiciones realmente perniciosas, las que serían causa de la profunda miseria y del drama de nuestros campesinos en la época republicana, se encuentran en su artículo segundo, el cual ordena liquidar los Resguardos de Indios. Como nuestros lectores recordarán, por Resguardos se entendían, en las Leyes de Indias, las vastas extensiones territoriales otorgadas a los naturales para su uso y beneficio, extensiones que dichas Leyes mantuvieron indivisas, a fin de que los indios las trabajaran en común, de acuerdo con sus tradiciones inmemoriales. El indígena, como bien lo comprendieron sus defensores durante la Colonia, amaba la tierra, pero no ambicionaba ni entendía la apropiación individual de la misma, porque sus hábitos inmemoriales le inclinaban a trabajarla colectivamente con las consiguientes ventajas que para él se derivaban de conseguir una amplia división del trabajo dentro de la misma Comunidad aborigen y de no condenar a cada individuo de ella a depender, para su subsistencia, de las escasas posibilidades de una parcela de tierra de extensión precaria. El Resguardo representaba para el indio no sólo una institución adaptada a sus tradicionales formas de vivir y de producir económicamente sino que él lo emancipaba del dramático destino que le sobrevendría cuando se encontrara sin tierra o circunscrito a una pequeña parcela, cuya extensión y calidad no le permitirían derivar de ella su subsistencia.
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Ello explica suficientemente la aversión que los grandes magnates de la oligarquía criolla profesaban a los Resguardos y los numerosos intentos que realizaron, en el último tercio del siglo XVIII, para destruirlos. Convencidos de que sólo cuando los indios carecieran de tierra podrían los hacendados disponer de abundancia de mano de obra e imponer a los dichos indígenas las condiciones de alquiler de su trabajo, no hubo recurso a que no acudieran para lograr la quiebra de los Resguardos...” (Liévano, 1996: cseiii07).
España. Se instalan las Cortes de Cádiz que juran lealtad a Fernando VII, como representantes americanos se nombraron criollos residentes en España por no haber suficiente tiempo para que llegaran los elegidos. “…se instalaban las Cortes españolas, bajo el cañón enemigo, y proclamaban a Fernando VII, por Rey de España e Indias, dando por nula y de ningún valor la renuncia de Bayona. En esas Cortes figuraron como Diputados suplentes, por Santafé, el bogotano Domingo Caicedo y el Conde de Puñon rostro y don José Mejía, ecuatorianos. Ellos fueron elegidos por los naturales y vecinos del Nuevo Reino y Provincias de Venezuela, que residían en España, por no haber permitido la premura del tiempo que llegaran los Diputados propietarios.” (Ibáñez, 1891: capi38a).
25 de septiembre. Santafé. Se imprimen 4.000 ejemplares de un escrito de 135 páginas, de autoría de los secretarios de la Junta Suprema, Frutos Joaquín Gutiérrez y Camilo Torres en el que exponen las razones para la instalación de la Junta, el documento se tituló: Exposición de motivos de la independencia motivos que han obligado al Nuevo Reino de Granada a reasumir los derechos de la soberanía, remover las autoridades del antiguo gobierno, e instalar una Suprema Junta bajo la sola denominación y en nombre de nuestro soberano Fernando VII y con independencia del Consejo de Regencia y de cualquiera otra representación.
“Se imprimió el día 25 un escrito sancionado por la Junta y suscrito por Fruto Gutiérrez y Camilo Torres, que llamaron Motivos que han obligado al Nuevo Reino de Granada a reasumir los derechos de la soberanía, etc. En ese documento expusieron con serenidad, acierto y verdad los numerosos motivos que tuvieron los patriotas revolucionarios para remover las autoridades del antiguo Gobierno e instalar Junta Suprema, en nombre del Rey Fernando y con independencia del Consejo de Regencia y de cualquier a otra autoridad peninsular.” (Ibáñez, 1891: capi38b).
27 de septiembre. Nóvita (Chocó). “se instaló la junta en Nóvita.” (Caballero, 1974: diario3a). Fue “…presidida por Miguel Antonio Moreno.”, el vicepresidente fue Francisco Antonio Caicedo. (Llano, 1995: choco).
28 de septiembre. “hubo eclipse de sol.” (Caballero, 1974: diario3a). Y pedro María Groot da a conocer a la Suprema Junta un documento “… que llevó por título: "Estado que manifiesta que ha tenido la Real Hacienda desde el 1 de enero hasta el día de la fecha", en que da cuenta y razón de los ingresos y egresos de tesorería;…” (Llano, 1995: santafe).
29 de septiembre. Santafé. Se conoce el periódico semanal, que tuvo circulación los sábados, escrito por Manuel del Socorro Rodríguez, y que llevó por nombre Aviso al Público. “En este periódico se sostuvieron las ideas de independencia y se repitieron las quejas justas que tenían los americanos para legalizar su rebelión. En el primer número se avisó que el Gobierno británico protegería la independencia de las Américas; y que el patriota don Jorge Tadeo Lozano ofrecía a la Junta armar a su costa 3,000 hombres de tropa ligera para apoyar al Gobierno.” (Ibáñez, 1891: capi38b).
El mismo día sale de Bogotá, Anselmo Bierna, antiguo asesor del virreinato que había recuperado su libertad el día anterior, después de una corta prisión, “…salió de Bogotá rodeado de simpatías, porque ya se había probado que lejos de aconsejar providencias hostiles contra los patriotas, como miembro del Gobierno caído, estuvo en desavenencia con el Virrey y los Oidores.” (Ibáñez, 1891: capi38b).
30 de septiembre. Santafé. José Miguel Pey, Vicepresidente de la suprema Junta, escribe una carta al obispo de Cuenca, refiriéndose a su inconformidad por la forma en que se instalaron los diferentes gobiernos españoles, sin participación real de los americanos. Decía el documento: “Los Gobiernos se hacen para los hombres, y no éstos para aquéllos; por consiguiente, cuando no se ha contado con la voluntad, no hay tal Gobierno.” (Ibáñez, 1891: capi38b).
4. Pie de página en el texto original: “L. ORJUELA, Tributos, cit. 11.”
5. Pie de página en el texto original: “GUTIÉRREZ PONCE, Las Crónicas de mi Hogar, capítulo XXXII. El personal del Regimiento de caballería puede consultarse en el número 14 del Diario Político.”
6. Según Pedro maría Ibáñez, el documento de Antonio Nariño contra la proclama de la junta de Cartagena se refería a los “inconvenientes de alterar los principios de la revolución proclamados en Santafé el 20 de julio.” (Ibáñez, 1891: capi38a).
7. Nota al pie en el texto original: “Los principios del sistema federal fueron desarrollados en un brillante opúsculo, olvidado ya, que dio a luz en Santa Fe (1811) el ilustre mártir don Miguel de Pombo. El tradujo del inglés la Constitución de los Estados Unidos de América y las actas de independencia y federación de aquel país, y publicó todo en un folleto de cerca de doscientas páginas. Lo precede un discurso preliminar sobre los principios y ventajas del sistema federativo, de Pombo, el cual contribuyó muchísimo a difundir aquellas idas que se hicieron tan generales en la Nueva Granada. Como muestras de aquel estudio insertamos lo siguiente: “Esta es la sabia Constitución (la americana) en que demárcandose con claridad y precisión los poderes que se reserva cada Estado, y los que se delegan al Gobierno General, se ha trazado la línea difícil de separación entre los derechos que es preciso sacrificar y aquellos que se pueden conservar…El estímulo poderoso del ejemplo de este pueblo sabio, los Estados Unidos, y el convencimiento de hallarnos no sólo en iguales, sino en más ventajosas circunstancias para imitarlo, es la causa principal que ha influído para que las Provincias de la Nueva Granda proclamasen a una voz el sistema federativo desde el principio de su transformación política, y para que antes de ella los hombres de genio que trabajan por la libertad, lo recomendasen como el más conveniente a este Reino y como el único gobierno destinado por la naturaleza para la prosperidad y seguridad de las Américas.”
8. Según José Manuel Restrepo, la llegada de Carlos Montúfar a Quito sucede el 19 de septiembre, un día antes de lo planteado por Caballero.
"Las citas textuales en el cuerpo del texto y notas al pie correspondientes a documentos escritos en el siglo XIX son copiadas sin modificación del documento original, se conserva la ortografía y redacción."
OCTUBRE 1810
En el mes de octubre, en Santafé, la Suprema Junta decide reorganizarse y afianzar su poder ampliando el cubrimiento de sus tareas y mejorando su cuerpo Ejecutivo: “…se deliberó acertadamente sobre dar nueva forma al Supremo Gobierno, dividiendo los poderes del modo más conforme a una sana política, y se publicaron discursos y prospectos sobre la constitución de un Cuerpo Ejecutivo, presidido por el Vicepresidente Pey y compuesto de un individuo de cada Sección de la Junta, suprimiendo la de Policía; y se reconstituyó el Cabildo, con el mismo personal que tenía el 20 de julio. El Poder Ejecutivo tuvo dos Secretarios: uno de Gobierno, Gracia y Justicia, y otro de Estado, Guerra y Hacienda, con sólo «voto informativo.» El patriota Antonio Morales fue nombrado Secretario de la Junta Legislativa. El Poder Judicial quedó absolutamente independiente.” (Ibáñez, 1891: capi38b).
Además, en los primeros días del mes, en Santafé, la Junta Suprema decide premiar a su Vicepresidente José Miguel Pey y lo nombra “Teniente Coronel del Batallón Auxiliar, con grado de Coronel.” (Ibáñez, 1891: capi38b).
1 de octubre. Santafé. Continúa el reclutamiento de tropas. “se me dio la sargentía primera veterana, y desde este mismo día nos acuartelamos en el cuartel del Auxiliar treinta y seis cabos primeros y dieciocho sargentos primeros, todos para las Milicias de infantería.” (Caballero, 1974: diario3b).
3 de octubre. Chiquinquirá. “Chiquinquirá nombró como delegados ante la Junta Suprema de Santafé a Miguel de Silva, Miguel Bermúdez y Juan Agustín Matallana.” (Llano, 1995: tunja).
6 de octubre. Santafé. La Junta Suprema hace reconocimiento a un extranjero francés residente en Santafé. “declaró la Junta que don Luis Girardot, francés, quien residía en América desde 1782, y había tomado carta de naturalización en elVirreinato9, había sido el primer ciudadano de origen extranjero que ofreció sus servicios a la Junta Suprema el 20 de julio; y que su hijo, el Oficial Atanasio Girardot, aunque había pertenecido a las tropas del Rey, de tiempo atrás, se había mostrado adicto a los nuevos ideales que informaban las ideas republicanas que no aceptaban ya el yugo colonial10. (Ibáñez, 1891: capi38b).
Garzón (Provincia de Neiva). Se elige como diputado de Garzón ante la Junta de Neiva a Jorge Tomás Hermida, quien antes de la unión de los cabildos de la Provincia fuera elegido representante por Timaná y Garzón ante el Congreso General del Reino. (Llano, 1995: Neiva).
9 de octubre. Quito. La Junta Revolucionaria de Quito reasume sus derechos y declara su independencia de la capital del virreinato. “…el 9 de octubre declaró la Junta revolucionaria de Quito que reasumía sus soberanos derechos y ponía el Reino de quito fuera de la dependencia de la capital del Virreinato. Pero luego, creyendo esos patriotas que bajo esta forma no realizaban su ideal y sus aspiraciones, resolvió la Junta romper los vínculos que unían a esas Provincias con España, y proclamó la Independencia11.” (Ibáñez, 1891: capi38b).
Santafé. Sin tener la fecha exacta pero sabiendo que ocurrió entre el 9 y el 14 de octubre, se da a conocer un periódico titulado El Aviso, escrito por Camilo Torres, apoyado por Manuel del Socorro Rodríguez y Frutos Joaquín Gutiérrez en él se apoya la Junta Suprema y se exponen nuevas ideas en las que apoyaban las juntas provinciales: “…combatieron la Regencia española, y defendieron la unidad entre los americanos, pues deseaban la reunión de Diputados que formasen un Congreso General del Reino, y además la creación de una Junta particular de las Provincias. Entonces se imprimió un discurso de Fruto Gutiérrez, con el objeto de propagar idénticas ideas.” (Ibáñez, 1891: capi38b).
11 de octubre. Mompóx. Se declara provincia independiente y por consiguiente establece su separación de Cartagena.
“En la poderosa provincia de Cartagena, otro de los baluartes del estamento criollo, el explosivo conflicto social que había encontrado su válvula de escape en la controversia federalista, tuvo efectos no menos graves y comprometió no sólo la integridad de la provincia sino que puso en tela de juicio el reconocimiento de Fernando VII y de la Regencia, reconocimiento de que venían sirviéndose los notables de Cartagena para preservar su hegemonía de la amenaza que para ella implicaba el rápido crecimiento del partido popular acaudillado por los Gutiérrez de Piñeres. La crisis estalló, explicablemente, cuando la villa de Mompós, en la cual tenían decisiva influencia los Gutiérrez de Piñeres, resolvió emanciparse de la aristocracia criolla cartagenera y para hacerlo se sirvió de doctrinas que daban un golpe demoledor a las premisas políticas en que había fundado su autoridad la Junta de notables de Cartagena, doctrinas que así describen los |Apuntamientos Históricos de Mompós: « Con toda franqueza declaróse independiente del Supremo Consejo de Regencia proclamando su independencia absoluta de España y de cualquier otra dominación extranjera».
Una vez que Mompós se constituyó en provincia soberana y desconoció la Regencia, procedió a efectuar, como lo hizo Sogamoso, el nombramiento de sus propios delegados al Congreso del Reyno, a lo cual respondió Cartagena con preparativos militares dirigidos inequívocamente a sojuzgar a la Villa secesionista.” (Liévano, 1996: cseiii08a).
Nóvita (Chocó). Nóvita elige sus representantes al Congreso General en Santafé. “Nóvita nombró como delegados al Congreso General del reino a Ignacio de Herrera y Vergara y a Luis Eduardo de Azuola.” (Llano, 1995: choco).
12 de octubre. Antioquia. La Junta de Antioquia, a través de un documento escrito, agradece a la Junta Suprema de Cartagena el nombramiento que le hace a ella o a Medellín, como posible residencia de la asamblea de provincias, de acuerdo a lo expresado en el documento firmado con fecha el 19 de septiembre, donde, dirigiéndose a todas las provincias del reino las exhorta a no participar del Congreso para gobierno central propuesto por la Junta de Santafé. (Martínez, 2007: 061).
Caloto (Perteneciente a las ciudades confederadas del Valle). A través de un Cabildo Abierto, promovido por Joaquín de Caicedo y Cuero, “…se eligió a José María Cabal como su diputado a la Junta de Gobierno de las ciudades confederadas;…” (Llano, 1995: popayan).
13 de octubre. Santafé. “Frutos Joaquín Gutiérrez condenó el divisionismo que se vivía en el país, a pesar de los esfuerzos unitarios de Santafé; Culpó al federalismo de todos los males que padecía la nación…” (Llano, 1995: santafe).
14 de octubre. Santafé. Fiesta de desagravios, asuntos de seguridad pública. “fue la fiesta de desagravios, con asistencia de la junta y toda la tropa; hubo formación por toda la plaza y colgada, como el día de la octava, y de la misma suerte dio vuelta Su Majestad; el día antes bajó la Artillería con la música hasta Jaime, y esa noche durmieron en campamento; al otro día hubo ejercicio de fuego a tarde y en mañana con la música, en donde se portaron famosamente los reclutas patriotas de Artillería. En dicho se descubrió nueva tramoya entre los conjurados, y ya se trata de la seguridad pública.” (Caballero, 1974: diario3b).
18 de octubre. Tunja. Se reúne el Colegio Electoral de la Provincia y elige “como presidente a Juan Agustín de la Rocha, vicepresidente Juan Nepomuceno Niño, vocal Custodio García Rovira y representante al Congreso general del reino Joaquín Camacho.” (Llano, 1995: tunja).
Santafé. Llegan refuerzos desde Popayán. “vinieron trescientos fusiles de Popayán, custodiados por las milicias de caballería.” (Caballero, 1974: diario3b).
20 de octubre. Santafé. Miguel Pombo, miembro de la Suprema Junta expresa en un discurso la necesidad de abolir ciertos impuestos12: “sobre la necesidad de extinguir los estancos de tabaco y aguardiente y sobre la justicia de abolir los tributos de los indios, «nuestros hermanos,» por quienes aboga con calor, con energía y elocuencia.” (Ibáñez, 1891: capi38b).
Cartagena. Antonio Nariño es autorizado para emprender el viaje de regreso a Santafé después de haberse repuesto de los maltratos que sufrió en prisión. Comienza su regreso el 4 de noviembre siguiente (Llano, 1995: cartagena).
Cali. En reunión del Cabildo se propone a la Junta de Santafé “la creación de una nueva provincia, segregada de Popayán y que reuniera a las ciudades amigas y confederadas del Valle” ((Llano, 1995: popayan). Además se decide conformar un ejército para defenderse de las amenazas que desde Popayán lanza el Gobernador Tacón.
22 de octubre. Santafé. Misa en la catedral por los muertos de Quito, Pore y Socorro. “se hicieron las honras en la catedral por los que murieron en Quito, en Pore y Socorro; hubo descarga de todo el batallón Auxiliar y predicó el R. P. fray Vicente Chavarría, de San Agustín.” (Caballero, 1974: diario3b).
“Triunfante ya la revolución, el día 22 de octubre se celebraron en La Catedral solemnes exequias funerales, decretadas por la Junta Suprema, en honor de los mártires de Quito, del Socorro y de Pore. Predicó un fraile agustino, patriota, José Vicente Echavarría, y se hicieron salvas militares, como signo de sentimiento público en honor de aquellos restos humanos dispersos.” (Ibáñez, 1891: capi36a).
El Socorro. Se convocan elecciones para elegir al representante al Congreso General del Reino, convocado por la Junta Suprema de Santafé en comunicado escrito a todas las provincias del reino el 29 de julio. (Llano, 1995. socorro).
24 de octubre. Santafé. “se echó bando de la instalación de las salas de justicia”13. (Caballero, 1974: diario3b).
25 de octubre. Santafé. Misa de desagravios porque en Europa Godoy se hacía llamar Príncipe de la Paz14. “fue la misa de desgravios en la Capilla del Sagrario, por los curas, con misas desde las 5 hasta las 12; y se advierte que estas fiestas de desagravios fueron por causa de que Godoy se había intitulado Príncipe de la Paz, lo que sólo le toca por derecho a Jesucristo; y presidió el doctor don Agustín Matallana.” (Caballero, 1974: diario3b).
Según Pedro María Ibáñez, este día se hizo la elección de los miembros que formarían el nuevo Cuerpo Ejecutivo: “…fueron favorecidos, en la Sección de Estado, don Manuel B. Alvarez; en la Eclesiástica, don Nicolás Mauricio de Omaña; en la de Gracia y Justicia, don Joaquín Camacho; en la de Hacienda, don Luis Eduardo Azuola, y en la de Guerra, don José María Moledo, español. Fueron nombrados para Despacho de Estado, Guerra y Hacienda, don Camilo Torres, y para Gracia y Justicia, don Fruto Joaquín Gutiérrez15”. (Ibáñez, 1891: capi38b).
Cartagena. Los ex – virreyes emprenden su viaje de regreso a España. (Llano, 1995: cartagena).
29 de octubre. Santafé. Instalación del poder Ejecutivo en el Palacio Consistorial. “…se instaló el Poder Ejecutivo en la vieja casa que llamaron Palacio Consistorial. Ofrecieron sus miembros desempeñar bien y fielmente, de acuerdo con las leyes, el alto cargo para que se les había designado y defender la sagrada religión y los derechos del Monarca Fernando VII.” (Ibáñez, 1891: capi38b).
Mientras ocurría el acto de instalación y juramento del Ejecutivo, el Arcediano Juan Bautista Pey, hermano del Vicepresidente de la Junta, José Miguel Pey, escribió, en nombre de la Junta, una carta al Arzobispo de la Nueva Granada, Juan Bautista Sacristán, quien aún no se había posesionado. En la carta, Pey le explicaba que para poder llegar a Santafé y ocupar el cargo que le había sido asignado “…se necesitaba la condición expresa de que aceptara el titulo de ciudadano y reconociera el Gobierno independiente del titulado Consejo de Regencia y de cualquiera otra autoridad que no fuera la de Fernando VII.” (Ibáñez, 1891: capi38b).
La explicación de la ausencia de cabeza episcopal en la capital del Nuevo Reino de Granada la explica de forma resumida Pedro María Ibáñez: “La Iglesia hacía tiempos que carecía de Pastor. Don Juan Bautista Sacristán, Canónigo de Valladolid, había sido nombrado Arzobispo del Nuevo Reino por el Pontífice Pío VII, en agosto de 1804, y él designó para que gobernasen en su nombre al Deán Pedro Echavarri y al Canónigo Domingo Duquesne, pues el Prelado no podía salir de España, por hallarse ésta en guerra con Inglaterra. Al año siguiente pasó a Cádiz, pero tuvo que volver a Valladolid, esperando mejor ocasión. Llegado a Cádiz, segunda vez, se embarcó en el navío Montañés, que no pudo salir, y se vio obligado a fletar un bergantín para hacer su viaje.
En Santafé había muerto, en 1808, el Deán Echavarri, cuyo puesto ocupó el Arcediano Juan Bautista Pey. En marzo de 1810 se hizo a la vela el Arzobispo, con rumbo a La Guaira, adonde llegó cuando Venezuela estaba en plena revolución. Se trasladó entonces a Puerto Rico, en donde recibió la consagración episcopal; y el 19 de junio, un mes antes de la revolución de Santafé, llegó a Cartagena. El 20 de agosto se embarcó en el Magdalena, y llegado a Mompós, recibió intimación del Gobierno de Bogotá para que regresase a Cartagena; además llegó una Comisión para que de ninguna manera ni bajo pretexto alguno se le permitiera al Arzobispo dar un paso adelante. ” (Ibáñez, 1891: capi38b).
Ante estos hechos y después de la carta de Juan Bautista Pey, siguió “una representación que hicieron a la Junta varios vecinos de la capital, sobre la venida del Arzobispo, ella contestó que la llegada dependía solamente de que el Prelado se prestase a llenar los requisitos legales.” (Ibáñez, 1891: capi38b).
El Arzobispo envió contestaciones que se consideraron ambiguas y “las cosas duraron así por más de un año, hasta que el Prelado fue expulsado del país…” (Ibáñez, 1891: capi38b). Entre las contestaciones del Arzobispo Sacristán se podía leer también “que sufría fuertes calenturas; que se hallaba atacado de una gran fluxión en la cara; que habían osado denigrarlo los que formaron tumultos en Santafé, con palabras nada decorosas a su carácter, y que su vida era amarga, como se sabía de pública notoriedad.” (Ibáñez, 1891: capi38b).
31 de octubre. Santafé. Regresan sin armas, a Cartagena las milicias que habían venido por orden del virrey. “se fueron las Milicias de pardos y de blancos y del Fijo, que había hecho venir al virrey de Cartagena; salieron a las 5 de la tarde, sin armas.” (Caballero, 1974: diario3b).
Sobre la partida de estos soldados, Pedro María Ibáñez afirma: “Con la ida de esas Compañías, que comandaba el Capitán Villar, y que se embarcaron en Honda en dos champanes, cuyo alquiler fue el de $ 1,302, los santafereños no volvieron a ver soldados realistas hasta el memorable mes de mayo de 1816, días sombríos de la Reconquista.” (Ibáñez, 1891: capi38b).
Popayán. Miguel Tacón, con la ayuda del Comandante de Pasto, Gregorio Angulo, disuelve la Junta Provisional de Salud y Seguridad Pública que se había creado en esta ciudad. (Llano, 1995: popayan).
9. Pie de página en el texto original: “JOSÉ D. MONSALVE, Atanasio Girardot, 11.”
10. Pie de página en el texto original: “Diario Político número 15.”
11. Pie de página en el texto original: “CAMILO DESTRUGE, Estudios relaciones y episodios históricos, 55.”
12.Según Rodrigo Llano Isaza, el discurso de Miguel de Pombo es pronunciado el día 1 de septiembre de 1810: “Septiembre 1: Discurso de Miguel de Pombo acerca de la necesidad de implantar una reforma agraria en la Nueva Granada, extender los estancos del tabaco y aguardiente y abolir los tributos de los indios;…” (Llano, 1995: santafe).
13.Pie de página en el texto original: “Dos días después se publicó bando reorganizando el poder ejecutivo. Este bando, que se encuentra en copia auténtica en la Biblioteca Nacional, Sección Quijano Otero, fue publicado en El Libro de la Patria, páginas 74 y siguientes, por D. I. Borda, en 1894.”
14. Según Pedro María Ibáñez (quien incluso cita a Caballero), el desagravio por el nombramiento de Godoy como Príncipe de la Paz, ocurrió el 14 de octubre, fecha en que Caballero enuncia también un desagravio pero no expone la razón por la que se realiza. Expone Ibáñez que se llevó a cabo en la Vicecatedral, es decir en la iglesia de San Carlos y “tenía por objeto protestar de manera solemne contra el título de Príncipe de la Paz, con que Carlos IV había condecorado a su favorito Manuel Godoy, porque dicho título «sólo le toca de derecho a Jesucristo» ”. (Ibáñez, 1891: capi38b). Asegura además: “Es esta una nueva justificación del nombre histórico de Patria Boba.” (Ibáñez, 1891: capi38b).
15. Pie de página en el texto original: “El personal completo de la Junta y del Cabildo puede verse en el número 26 del Diario Político, reproducido en el Boletín de Historia, 1, 665.”
"Las citas textuales en el cuerpo del texto y notas al pie correspondientes a documentos escritos en el siglo XIX son copiadas sin modificación del documento original, se conserva la ortografía y redacción."
NOVIEMBRE 1810
1 de noviembre. Santafé. La milicia no se encuentra en las mejores condiciones. “nos fuimos todos los cabos y sargentos de Milicias a una casa a la orilla del río de San Agustín, por salir del cuartel Auxiliar, pagando la casa de nuestro peculio; costaba $ 6 por mes.” (Caballero, 1974: diario3b).
Cali. Después de lo ocurrido en Popayán con Miguel Tacón en el mes de agosto, los patriotas del Valle del Cauca deciden instalar una Junta de Gobierno en Cali.
“Viendo esto (refiriéndose a las negativas de Tacón de escuchar a los diputados de Popayán) los patriotas del valle del Cauca, trataron de unirse estrechamente. El doctor don Joaquín Caicedo, regidor, alférez real y teniente gobernador de Cali, fue el motor más activo de este proyecto, y quien recorrió los lugares principales del valle, alentando a los tímidos y excitando el entusiasmo patriótico de otros, el resultado fue, que todas las ciudades del valle formaron una confederación y enviaron sus diputados a Cali para establecer allí la junta de gobierno. Caicedo fue nombrado secretario, y vicepresidente el religioso franciscano fray José Joaquín Escobar16.
Tacón no pudo sufrir este acto de rebelión contra su autoridad: él hizo intimaciones a la junta de Cali para que se disolviera, pues de lo contrario iría a castigarla por sus criminales actos contra la soberanía de la nación española. Como tenía medios para dar cima a sus amenazas, la junta de Cali comenzó a prepararse para la defensa, apoderándose de algunos fusiles que de Panamá se remitían a Tacón, y de las demás armas y municiones que se pudieron hallar en el valle. Pidió también auxilios a la junta de Santafé.
Para estos preparativos se necesitaba dinero, caballerías, víveres y otra multitud de elementos que exigen las empresas militares. Muy cortos eran los caudales públicos que existían en el valle del Cauca para hacer los primeros y más precisos gastos. El desinteresado patriotismo de los miembros de la junta y de los habitantes de las ciudades confederadas, todo lo suplió por medio de donativos voluntarios y atrevida empresa. Tales fueron los principios y desavenencias que produjeron la guerra civil que desoló por tantos años a la desgraciada provincia de Popayán.” (Restrepo, 1974: 143-144).
Al respecto también escriben Henao y Arrubla: “La Junta de Cali, amenazada por el Gobernador de Popayán que la consideró rebelde, se aprontó a la defensa y pidió auxilio a la suprema de Santa Fe, la cual envió tropas al mando del Coronel don Antonio Baraya; Tacón se preparó a sujetar las poblaciones confederadas, contando con el apoyo de Pasto y Patía y con dinero y armas en abundancia.” (Henao y Arrubla, 1952: 352)
6 de noviembre. Santafé. Se llevan a cabo las elecciones para Diputado por Santafé al Congreso General del Reino. “favorecieron al bogotano don Manuel 13. Alvarez, Vocal de la Junta y miembro del Cuerpo Ejecutivo, destino que debía servir tres años, gozando del sueldo de $ 4,000. Alvarez era tenido por sujeto de profunda sabiduría y acendrado patriotismo, y pertenecía a familia patricia de esta ciudad.” (Ibáñez, 1891: capi39).
También ese día y desde la capital del Reino, el vocal de la Junta Suprema, José Acevedo y Gómez le escribe al Cabildo de Garzón aceptando el traslado del Cabildo de Timaná al de Garzón y dando instrucciones sobre los tributos a indígenas. “Desde Santafé, José Acevedo y Gómez les escribió a los cabildantes de Garzón, aceptando el traslado de la villa de Timaná a Garzón, pero recomendándoles que lo hicieran de acuerdo con Neiva; También les pidió que a los indígenas no se les debía exigir el tercio de navidad, que aún estaba por vencer, y bastante si habían pagado el de San Juan.” (Llano, 1995: neiva).
El Socorro. En la provincia de El Socorro, al igual que en Santafé también se llevan a cabo las elecciones para el diputado representante al Congreso General, sale favorecido Andrés Rosillo y Meruelo. (Llano, 1995: socorro).
7 de noviembre. Santafé. Miguel Pey se recibe de teniente coronel, de acuerdo al nombramiento que le había hecho la Suprema Junta en los primeros días del mes de octubre. “se recibió de teniente coronel, con grado de coronel, el señor vicepresidente doctor don Miguel Pey, del regimiento Auxiliar, el cual desde el día 1° se le puso guardia de honor, con bandera, de cuarenta hombres y tres oficiales.” (Caballero, 1974: diario3b).
8 de noviembre. Santafé. Para celebrar el nombramiento de José Miguel Pey “…se levantó un tablado frente a su casa de habitación, en la calle 11, donde se festejó con músicas al patriota.” (Ibáñez, 1891: capi39).
El mismo día la Junta defiende a Villavicencio, a quien algunos escritos habían acabado con su buen nombre: “…la Junta Suprema publicó una declaración en favor de Antonio Villavicencio, para borrar la mala impresión que hubieran podido producir unos pasquines en que se le denigraba injustamente, se le llamaba « americano traidor» y se le amenazaba con muerte a palos.” (Ibáñez, 1891: capi39).
Por otra parte, salen de prisión José María Carbonell y Manuel García y Pontón. “se le dio música por papel al señor Pey; se puso un tablado frente a su casa con muchas luces en donde tocaron los músicos. En dicho soltaron de la prisión a don José María Carbonell y a don Manuel García, y Pontón.” (Caballero, 1974: diario3b).
Sobre la libertad de Carbonell y Pontón, escribe Pedro María Ibáñez. “Desde mediados de agosto habían sido aprisionados los patriotas J. M. Carbonell, M. García y J. E. Pontón, acusados de haber presidido el motín contra los ex—Virreyes. El 8 de noviembre fueron puestos en libertad, después de sustanciada la causa, de la cual fue Fiscal don Joaquín Ortiz Nagle. Se les declaró inocentes y de buena reputación y fama.” (Ibáñez, 1891: capi39).
9 de noviembre. Cartagena. Debido a la declaración de independencia que hizo Mompóx de Cartagena, ésta última declara la guerra a Mompóx, comenzando así la que puede considerarse como la primera guerra civil del país. Además la Junta emite una proclama en defensa del mal trato que se está dando a los españoles: “La Junta hizo un "manifiesto" para explicar por que no recibiría en lo sucesivo a los gobernadores españoles; También la Junta hizo una "proclama" amenazando a todo el que atentara contra la vida o las propiedades de los españoles, como respuesta a las presiones populares que estaban atacando los bienes y la integridad de los peninsulares: ... ni se hace consistir el patriotismo sino en zaherir, murmurar e interpretar de la peor forma las más inocentes acciones de muchos españoles...” (Llano, 1995: cartagena).
Según Llano, “El movimiento de Cartagena no era en favor de la independencia, más bien en procura de la autonomía definitiva de Santafé, ciudad con la cual había rivalizado durante toda la colonia y con la que muy pocas relaciones tenía porque prefería entenderse directamente con Madrid.” (Llano, 1995: cartagena).
Para Henao y Arrubla, la guerra entre Cartagena y Mompóx era uno de los varios enfrentamientos que se produjeron por las diferencias políticas entre las provincias, que habían logrado lo que ellos llaman “la desorganización del país”, asunto que para varios de los próceres de la independencia, era considerado como anarquía: “Las juntas provinciales de gobierno habían subsistido no obstante la reunión del Congreso, y con actos de energía contuvieron, de algún modo, la desorganización del país, conservando la unidad de algunas provincias. Así, Cartagena disolvió violentamente la junta de Mompós, y en esta contienda civil se derramó, por vez primera, sangre de hermanos; Pamplona sojuzgó a Girón, Tunja a Sogamoso y Honda a Ambalema.” (Henao y Arrubla, 1952: 355).
Santafé. El Vicepresidente Pey, en nombre de la Junta entrega algunos nombramientos e instrucciones. Por una parte, indica quien sería el nuevo Coronel del Regimiento de Zipaquirá, “…en nombre del Rey, despacho de Coronel del Regimiento de Zipaquirá a don Enrique Umaña, el antiguo compañero de Nariño.” (Ibáñez, 1891: capi39). Por otro lado “…confió al maestro armero Mariano Chillán la comisión de reparar las armas del parque de la artillería, y la de fabricar veinte pedreros con los metales sobrantes de la Administración de aguardientes.” (Ibáñez, 1891: capi39).
Además se escribe a la Junta de Cali anunciándole que como apoyo contra el Gobernador Tacón se envía desde Santafé una expedición militar al mando de Antonio Baraya. (Llano, 1995: popayan).
10 de noviembre. Cartagena. Gabriel Gutiérrez de Piñeres, representante por Mompóx ante la Junta de Cartagena, y ante la situación de guerra declarada entre las dos ciudades, decide tomar partido por Mompóx y renuncia a su cargo de diputado en la Junta. (Llano, 1995: cartagena).
11 de noviembre. Cartagena. Llega a Cartagena el nuevo gobernador José Dávila, nombrado para el cargo por la Regencia de España que pretendía encontrar la manera para volver el gobierno a su estado anterior. Dávila es rechazado por la junta y comienza la división entre los habitantes por los que estaban a favor y los que estaban en contra de mantener la autoridad española en la provincia.
“La Regencia de Cádiz, luego que supo la disposición del gobernador de Cartagena, improbó los procedimientos del cabildo, mandó reponer todas las cosas a su antiguo estado, y nombró para gobernador de tan importante plaza al brigadier don José Dávila. Habiendo éste arribado a Bocachica el 11 de noviembre, lo anunció a la junta, que resolvió no admitirle, enviando un oficial con tropa a manifestarle su determinación. Dávila sujetándose a la necesidad, se conformó con volverse para la Habana, y la junta le mandó pagar sus sueldos atrasados de gobernador. En aquel día los adictos a la España se declararon por la admisión de Dávila, y no habiéndolo conseguido, pidieron algunos sus pasaportes. Uno de ellos fue el teniente del rey don Blas de Soria, que desempeñaba el gobierno político y militar desde la expulsión de Montes. En su lugar se nombró para que ejerciera el mando en los negocios militares al teniente general don Antonio Narváez, y al asesor don José Munive para el gobierno político, ambos con sus adjuntos.” (Restrepo, 1974: 151).
12 de noviembre. Santafé. Primera acta del Cabildo de Santafé. “…se sentó la primera acta del Cabildo, el cual había estado incorporado en la Junta Suprema desde el 20 de julio. Firmaron esta acta de la primera junta de la Municipalidad republicana, Francisco Fernández Heredia, José María Domínguez, José Ortega, Fernando Benjumea, Jerónimo Mendoza y el Secretario Eugenio Martín Melendro.” (Ibáñez, 1891: capi39).
Se posesiona como nuevo Alcalde de Santafé el abogado José María Domínguez del Castillo. (Llano, 1995: santafe).
14 de noviembre. Santafé. Sale de la cárcel José González Llorente, con título de inocente y buen vecino. “se declaró indemne, inocente y buen vecino al español José González Llorente, el mismo de la paliza de los Morales, quien hasta ese día había permanecido en la cárcel cerca de seis meses. Volvió a su casa de la primera Calle Real; nuevamente se entregó al cuidado de su familia, y amparado por la resolución gubernamental, que no alcanzó a calificarlo de buen ciudadano —aunque sí de buen vecino,— reabrió su tienda de comercio.” (Ibáñez, 1891: capi39).
15 de noviembre. Santafé. Sale tropa para Cali. “salió la tropa para Cali, compuesta de 150 hombres y 16 artilleros, cañones y todos los correspondientes pertrechos de guerra; fue de comandante don Antonio Baraya, y de segundo don José Ayala; de Artillería fue el subteniente don José María Cancino y de ayudante el yerno del señor Moledo.” (Caballero, 1974: diario3b).
16 de noviembre. Santafé. Por bando se pide colaboración para la tropa. “se echó bando, por orden de la junta, para que diesen donativos para mantener la tropa; y que todo el que tuviese armas, así de fuego como blancas, las hiciese presentes, porque se temía ser el reino invadido de enemigos.” (Caballero, 1974: diario3b).
17 de noviembre. Pamplona. Se instala la Asamblea de la Provincia y se ratifica a Camilo Torres como representante ante el Congreso General del Reino. (Llano, 1995: pamplon).
20 de noviembre. Santafé. Se nombra coronel del batallón Auxiliar al Vicepresidente Miguel Pey. “se dio a reconocer, en la plazuela de San Agustín, por coronel del Auxiliar al Vicepresidente doctor don Miguel Pey.” (Caballero, 1974: diario3b).
21 de noviembre. Santafé. El Vicepresidente Pey dirige una carta al Obispo de Cuenca. “…En esta larga comunicación le decía, entre otras cosas: Los americanos, señor Obispo de Cuenca, son unos hombres tan libres como los españoles europeos, y pueden y deben establecer un Gobierno, siempre que así lo pidan sus necesidades, como ya lo han exigido impenosamente en la desgraciada situación en que se halla la Península Esta doctrina, nueva para los tiranos y déspotas, sólo puede ser desconocida igualmente para sus satélites, que violadores de los sagrados derechos del hombre quebrantan las leyes que grabó Dios en su corazón, y haciendo tal vez una doble injuria a su piedad, se valen del pretexto de una santa religión, que condena ella, la primera, la esclavitud, para derramar la miseria y la desolación sobre sus hijos17.” (Ibáñez, 1891: capi39).
El Vicepresidente de la Junta Suprema de Santafé, también escribe al Gobernador de Popayán Miguel Tacón, “…anunciándole la decisión de desconocer al Consejo de Regencia y poniéndolo sobre aviso del apoyo armado enviado a Cali con Baraya.” (Llano, 1995: popayan).
24 de noviembre. Ibagué. Baraya llega con sus tropas a esa ciudad. (Llano, 1995: mariquita).
27 de noviembre. Cartagena. Bajo sus principios federalistas, “Cartagena nombró cuatro diputados al Congreso general del reino: Antonio José de Ayos, Juan Miramón, Enrique Rodríguez e Ignacio Cavero; Dos debían salir de inmediato y los otros dos esperar la decisión acerca del número de diputados.” (Llano, 1995: cartagena).
29 de noviembre. Santamarta. Juan Sámano que había salido de Bogotá y ahora pretendía defender el gobierno español aún existente en Santamarta, buscaba la manera de apagar a los patriotas, “José María Martínez Aparicio fletó el barco "Fernando VII", para que llevara a Puerto Rico… a Juan Sámano con una carta para el comisionado regio Pedro de Cortabarría, pidiendo ayuda para la defensa de la ciudad en contra de los patriotas.” (Llano, 1995: stamarta).
16. Pie de página en el texto original: “La junta de las ciudades confederadas del Cauca se compuso de los diputados de los cabildos Dr. Don Joaquín Caicedo por Cali; don José María Cabal por Caloto; doctor don Nicolás Ospina por Buga; por Cartago fray José Joaquín Meléndez, guardián de franciscanos; por Toro, fray José Joaquín Escovar, también franciscano; y por Anserma, el doctor don José María Cuero y Caicedo. El padre Escovar fue nombrado vicepresidente, y secretario el doctor Caicedo. Dejóse vacante la presidencia para cuando se uniformaran los sentimientos de la mayor parte de la provincia y se liberara a Popayán del influjo pernicioso del gobernador Tacón.”
17. Pie de página en el texto original: “E. POSADA, El 20 de julio, 335, 336.”
"Las citas textuales en el cuerpo del texto y notas al pie correspondientes a documentos escritos en el siglo XIX son copiadas sin modificación del documento original, se conserva la ortografía y redacción."
DICIEMBRE DE 1810
En este mes comienzan los enfrentamientos militares entre Girón y Pamplona quien se asocia con Piedecuesta (Llano, 1995: pamplon). La razón de los enfrentamientos son las diferencias para la organización del gobierno después de haber obtenido la independencia de España.
1 de diciembre. Santafé. Se instala el batallón de “Guardias Nacionales”. (Caballero, 1974: diario3b). a cargo de José Ramón de Leyva.
3 de diciembre. Santafé. Se pasa revista a las tropas, incluyendo las que quedan de Cartagena y Rioacha. “pasaron revista de comisario en la plazuela de San Agustín y ese día se acuartelaron en el palacio. En dicho salieron todos los que habían quedado aquí, que pertenecían a la plaza de Cartagena, como fueron artilleros, milicianos, blancos y pardos, y los pardos de caballería que vinieron de Riohacha con don Juan de Sámano.” (Caballero, 1974: diario3b).
5 de diciembre. Caloto (Provincia de Popayán). “El Cabildo de Caloto se comprometió con las confederadas a contribuir con toda su capacidad económica al esfuerzo conjunto.” (Llano, 1995: popayan).
El mismo día, la ciudad confederada de Toro, nombra como su representante ante la Junta de Popayán a Lorenzo Camacho. (Llano, 1995: popayan).
8 de diciembre. Santafé. Entra a Santafé Antonio Nariño, regresa después de haber estado largo tiempo en prisión en Cartagena. “entró a Santa Fe el señor don Antonio Nariño, de vuelta de su prisión.” (Caballero, 1974: diario3b).
10 de diciembre. El Socorro. “Comenzó el llamado "cisma de El Socorro", con la erección del obispado y el nombramiento en ese cargo del magistral Rosillo.” (Llano, 1995: socorro).
“Se había pretendido allí que se fundase Sede Episcopal, desde 1798, a lo que no accedió el Gobierno español. Esta vez la Junta, en el mes de diciembre de 1810, decretó la erección del Obispado del Socorro y eligió Obispo al doctor Andrés Rosillo, que se hallaba en aquella ciudad. Como era natural, esto produjo tempestades en el Coro Catedral de Santafé, que veía con miedo levantar el estandarte del cisma y no sabía si usar energía o prudencia. Decidióse por lo primero, y lanzó la pena de excomunión mayor, latae sententíae, ipso facto incurrenda. Pasado un año, el patriota Rosillo escribió a sus colegas, y éstos resolvieron aceptarlo de nuevo en el Coro18.” (Ibáñez, 1891: capi38b).
14 de diciembre. Cartago. Baraya y su expedición militar llegan a esta ciudad después de atravesar el camino del Quindio. (Llano, 1995: popayan).
21 de diciembre. Santafé. Se anuncia por bando la instalación del Congreso. “se echó bando de que se iba a instalar el congreso.” (Caballero, 1974: diario3b).
Sobre el bando para la instalación del Congreso, Pedro maría Ibáñez refiere: “La instalación de este Cuerpo era el sueño dorado de los revolucionarios, que creían que sería la panacea que curaba todos sus males.
Don Emigdio Benítez y don Sinforoso Mutis recibieron la comisión de conseguir y arreglar casa para las sesiones del Congreso, y tomaron en arrendamiento la que pertenecía a las monjas de La Enseñanza, situada en el ángulo noreste de la antigua calle de La Catedral, o sea en el cruzamiento, según la actual nomenclatura, de la carrera 6a y la calle 11, hoy elegantes construcciones modernas. El régimen republicano, como se ve, carecía de locales para el servicio de las nuevas oficinas que tenía necesidad de instalar.” (Ibáñez, 1891: capi39).
22 de diciembre. Santafé. Se instala el Supremo Congreso, “Para local del Congreso designó la Junta el antiguo Convento de monjas de la Enseñanza,…” (Liévano, 1996: cseiii08a). Hay poca asistencia en representación de las provincias libres, pero no es razón para no asumir el acto como una festividad, según José María Caballero “hubo salva general de Artillería y Auxiliar.” (Caballero, 1974: diario3b).
“Las noticias de un próximo rompimiento y los progresos de la anarquía hicieron desea más y más la formación de un congreso general. En Santafé existían los representantes de esta provincia, de Mariquita, Neiva, Socorro, Pamplona y Nóvita. La junta de la capital los invitó a que se formaran en congreso, para ir atrayendo a los diputados de las otras provincias y realizar la convocatoria del 29 de julio. Instalóse en efecto, aunque bien prematuramente (diciembre 22): el doctor don Manuel Bernardo de Alvarez, representante por Santafé, fue elegido presidente y don Antonio Nariño secretario. Este congreso se declaró depositario de la soberanía nacional, dándose el tratamiento de Alteza Serenísima, desconoció al Consejo de Regencia, expresando que sólo obedecería a Fernando VII cuando regresara a la España, libre del influjo de Napoleón. Sin embargo de la instalación del congreso, que debía mandar en los negocios generales del reino, las juntas provinciales subsistieron, y por consiguiente la de Santafé. El nuevo congreso desde los primeros días de su existencia quiso ejercer el gobierno supremo en todos los ramos, dirigir la fuerza armada, y centralizar la autoridad. La junta de Santafé se opuso y le negó la obediencia. Entre los partidarios de uno y otro gobierno hubo un choque de opiniones; y se creyó haberse tramado una conspiración contra la junta; sostúvose ésta preparando la fuerza armada que estaba a sus órdenes, y el congreso quedó desairado.
Este, para centralizar el gobierno en Santafé e impedir la federación que de ningún modo convenía a la capital del reino, proyectó admitir los diputados de Sogamoso, de Mompox y de otros lugares que se habían erigido en provincias, las que no pudiendo figurar ni gobernarse como Estados soberanos o independientes, necesariamente debían ceder al congreso toda la autoridad. Admitió, pues, en la clase de representantes legítimos a los diputados de las juntas mencionadas. El de Pamplona don Camilo Torres se opuso enérgicamente a tal procedimiento, y según las instrucciones de su provincia dejó de concurrir al congreso; lo mismo hizo el de Mariquita don León Armero y el de Tunja don Joaquín Camacho no había sido admitido. La junta de Santafé improbó el procedimiento de su diputado don Manuel Alvarez, aunque éste, sin someterse a tal decisión, insistió en la legalidad de su conducta. El número de diputados restantes era tan pequeño y fue tanta la desautoridad en que cayera el congreso, que a los dos meses de haberse instalado suspendió las sesiones, y nadie se volvió a acordar de aquella corporación.
Todas las antiguas provincias apoyaron la opinión de don Camilo Torres, a saber: “que en el congreso no se debían admitir diputados de las provincias que se hubiesen formado nuevamente”. Esta resolución y la fuerza contuvieron la anarquía y rebelión de las ciudades, villas y lugares subalternos contra sus capitales, y a lo menos se mantuvo la unidad de algunas provincias. La junta de Cartagena envió una expedición contra Mompox, que por la fuerza disolvió la junta que allí se había establecido, y derramó la primera sangre de la mucha que había de verterse en nuestras disensiones civiles. Pamplona sujetó a Girón, cuyo jefe, el doctor Valenzuela, había reconocido al gobierno español, al que era muy adicto; Tunja a Sogamoso, y Honda a Ambalema. Unos pocos lugares correspondientes a Tunja, Mariquita y Neiva continuaron unidos a Santafé; el Chocó siguió también dividido en dos provincias, nombradas Citará y Nóvita, a pesar de que no tenía población ni hombres para una sola.” (Restrepo, 1974: 152-154).
Sobre el mismo episodio de la instalación del Congreso, Pedo María Ibáñez escribe:
“Apenas había seis Diputados por las siguientes Provincias libres: Andrés Rosillo, por la del Socorro; Manuel Campos, por la de Neiva; Manuel Bernardo Alvarez, por la de Santafé; Camilo Torres, por la de Pamplona; León Armero, por la de Mariquita, e Ignacio Herrera, por la de Nóvita. José Miguel Pey instaló ese Congreso. Juraron los Diputados proteger y conservar la Religión Católica, sostener los derechos de Fernando VII, usurpados por Napoleón y su hermano José, y —dice el acta— «en defecto de su restitución pacífica, libre y absoluta, al trono de España y a una dominación constitucional, DEFENDER LA INDEPENDENCIA Y SOBERANIA DE ESTE REINO contra toda agresión o persecución externa, no reconociendo, entretanto, otra autoridad que la que han depositado los pueblos y Provincias en sus respectivas Juntas Provinciales y la que van a constituir en el Congreso General del Reino.» Excluyeron en absoluto al Consejo de la Regencia de Cádiz, y toda autoridad de España o de América que se constituyera sin expresa aprobación y consentimiento del Nuevo Reino.
Se dieron en esta primera Asamblea Legislativa disposiciones tendientes a mejorar la condición de las cárceles; se conmutó la pena de muerte a que estaban sentenciados en el Socorro el ex—Corregidor Antonio Fominaya y Mariano Monroy, por causa política.
El Presidente fue M. B. Alvarez, y Secretarios, Antonio Nariño y Crisanto Valenzuela.
Por desgracia, divergencias de opiniones hicieron que los trabajos del Congreso, que se llamaba serenísimo, no diesen resultado favorable. Opiniones encontradas separaron a algunos de los Diputados, y la Asamblea se disolvió dos meses después de instalada, sin dejar nada práctico y útil19.” (Ibáñez, 1891: capi39).
Referente a la instalación y funcionamiento del Congreso, escriben Henao y Arrubla:
“No obstante estas funestas divisiones, la convocatoria hecha por la Junta Suprema de Santa Fe fue atendida, en parte, por las provincias; las de Mariquita, Neiva, Nóvita, Pamplona y Socorro enviaron cada una un idputado a la capital. La Junta, con el propósito de realizar sus anhelos y de apresurar la llegada de los diputados de las otras provincias, invitó a los presentes a que se constituyesen en Congreso, y así lo hicieron. Aquélla instaló el Supremo Congreso “en la ciudad de Santa Fe de Bogotá, del Nuevo Reino de Granada, a veintidós de diciembre de 1810”, según reza el acta; la ceremonia se verificó ante el Cabildo, los jefes y oficiales del ejército y un concurso numeroso de personas distinguidas. El Vicepresidente de la Junta, doctor Pey, dirigió a los diputados un corto discurso en que decía que esa fecha memorable y gloriosa como la del 20 de julio, debía ocupar lugar preferente en los anales de la libertad; que por la formación del Congreso anhelaban las provincias, la capital, los amantes de la patria y de la común felicidad; en seguida les tomó juramento, cuya promesa se reducía principalmente a defender la religión católica, a sostener los derechos de Fernando VII contra el usurpador Bonaparte y a no reconocer otra autoridad que la depositada en las juntas provinciales y en el Congreso, con exclusión expresa del Consejo de Regencia de España. El diputado por la provincia de Santa Fe, doctor Manuel Bernardo Alvarez, fue elegido Presidente de la corporación, y Secretarios don Antonio Nariño y el doctor Crisanto Valenzuela20.
Aquel primer cuerpo soberano en que se fincaban tantas esperanzas, se instaló con gran regocijo: salvas de artillería, repiques de campanas en todas las iglesias, misa solemne con Te Deum en la catedral, con asistencia de los altos empleados civiles y militares corrida de toros, banquete en palacio y por la noche baile en casa del doctor Camilo Torres. Pero los resultados no correspondieron al deseo general; el Congreso, que se dio el tratamiento de Alteza Serenísima, pretendió ejercer el gobierno supremo, dirigir la fuerza pública y centralizar la autoridad, a los cual se opuso la Junta de la capital; sobrevino discordancia de pareceres, la Junta se apoyó en la tropa y el Congreso quedó desairado. Quiso ése admitir representantes de algunos lugares que no tenían derecho a enviarlos por no ser capitales de provincia, lo que dio lugar a una protesta enérgica del diputado Torres, que se retiró de las sesiones, y su ejemplo fue imitado por el de Mariquita. Después de dos meses de labor nada se había hecho; los debates fueron quiméricos y enojosos, pues el Congreso se ocupó en decretar para sí privilegios especiales y en disputar con la Junta Suprema; se disolvió dejando burlados los anhelos del patriotismo.” (Henao y Arrubla, 1952: 354-355).
Sobre las actitudes políticas frente a la instalación del Congreso en Santafé dice Indalecio Liévano Aguirre:
“Para local del Congreso designó la Junta el antiguo Convento de monjas de la Enseñanza, situado frente a la Catedral, y allí comenzaron las sesiones, después de la respectiva elección de dignatarios. Para presidente se nombró a don Manuel Bernardo Alvarez y al procederse a la elección de secretarios se llevó a efecto un nombramiento destinado a tener las más trascendentales consecuencias. Como en diciembre de 1810 había llegado a la Capital don Antonio Nariño y la Junta se esforzó por restarle importancia a su regreso y le excluyó de todo cargo oficial, la división de los partidos adquirió nuevos vuelos, las huestes de Carbonell se congregaron alrededor de Nariño y en el Congreso se decidió, con la sola oposición de don Camilo Torres, romper el cerco de hostilidad de que se había rodeado al Precursor y designarlo Secretario General.
A partir de este momento empezó a deteriorarse la aparente armonía que había reinado entre la Junta y el Congreso y el conflicto se agrió en la medida que se hacía más visible la influencia de la garra política de Nariño. Si la Junta había esperado que los diputados de las provincias seguirían una conducta sumisa y se negarían a aceptar las credenciales de los representantes de las regiones o villas que se habían separado, se convencieron de lo contrario cuando el Congreso, al recibir las credenciales del diputado de Sogamoso, región que se había separado de Tunja, las aceptó y declaró su plena validez. Esta decisión trascendental fue aprobada por todos los congresistas, con la sola excepción de don Camilo Torres, quien protestó por ella e hizo en la sesión una escena de teatro. Después de referirse a Sogamoso en los términos más despectivos, calificando a sus habitantes, por el hecho de ser indígenas, de "pueblos miserables", declaró «que tenía especial instrucción de su provincia para no reconocer a Sogamoso bajo esta calidad, ni de consiguiente admitir su representante; que no se debían admitir otros que los de las provincias habitadas por tales en el antiguo gobierno». A ello agregó Torres que todo lo que se acordara en el Congreso con la participación del diputado de Sogamoso sería nulo y abandonó la sala espectacularmente, diciendo que «protestaba y protesta, que Pamplona no reconoce a Sogamoso por provincia, ni el señor su representante (Torres) concurrirá con el de ella, sino que desde este momento se retirará del Congreso ».
…
Nuevos hechos se encargaron de demostrar, a continuación, que la actitud de don Camilo Torres, no obstante su forma personal de presentarla, obedecía a la política muy concreta del estamento criollo. Así lo demostró la insólita actitud de la Junta de Santafé, la cual entró inmediatamente en la palestra para solidarizarse con las declaraciones del señor Torres y calificar, en forma despectiva, a los habitantes de Sogamoso, por ser indígenas en su gran mayoría.” (Liévano, 1996: cseiii08a).
Santamarta. Mientras en Santafé se daba la instalación del Congreso, en Santamarta ocurría una contrarrevolución por parte de los españoles que aún estaban en el poder local. “La Regencia de Cadiz había improbado ya la erección de la junta de Caracas, declarando las costas de Venezuela en estado de riguroso bloqueo, por consiguiente al fin del año las juntas erigidas en la Nueva Granada debían esperar igual improbación y prepararse a la defensa. Sin embargo casi todas ellas se reían en aquella época de las amenazas de la Regencia española, juzgándola en una absoluta impotencia. Es cierto que carecía de fuerzas físicas por la guerra que vigorosamente sostenía en la Península contra los ejércitos franceses; pero no de la fuerza moral, ni del influjo que la nación española ejercía sobre la América; el que aún no había perdido.
Consecuencia inmediata de este influjo poderoso fue la contrarrevolución que en 22 de diciembre hubo en Santamarta, donde los patriotas habían tenido la imprudencia de conservar en la presidencia de la junta al gobernador español don Tomás Acosta. Este, auxiliado por los catalanes y otros españoles europeos que existían en la plaza, formó un batallón de milicias de seis compañías titulado de Voluntarios patriotas, leales a Fernando VII, mandados por don José María Martínez Aparicio. Por este medio neutralizó el influjo del otro batallón de milicias que regía el coronel José Francisco Munive, decidido por la revolución. La familia numerosa de los Díaz Granados, el boticario Remigio Márquez y otros pocos vecinos sostenían la misma opinión. Mas por entonces se quedaron en minoría, y el gobernador pudo disolver a la junta, reducir a prisión o desterrar a los que se oponían, formar otra a su amaño, y dar principio a la oposición que Santamarta sostuvo por largo tiempo contra los principios liberales.” (Restrepo, 1974: 151-152).
Sobre la Contrarrevolución de Santa Marta, Henao y Arrubla escriben: “A fines de año (1810) hubo en Santa Marta una contrarrevolución: el Gobernador disolvió la Junta, constituyó otra a su antojo y desde entonces principió la resistencia de la ciudad al partido independiente.” (Henao y Arrubla, 1952: 352).
Cali y Popayán. Desde su creación, el gobernador de Popayán Miguel Tacón veía a la junta de Cali como rebelde, por eso durante el mes de diciembre fue enfático en anunciar que organizaba la manera de abolirla, utilizando la fuerza militar de sus tropas. “Dijimos antes que el valle del Cauca había establecido su junta de gobierno en Cali, y la de Santafé la auxilió con trescientos hombres dirigidos por el coronel don Antonio Baraya. El gobernador Tacón mandaba en Popayán y en toda la parte meridional de la provincia entusiasmada contra la revolución, especialmente Pasto y Patía. Con este apoyo y con los abundantes recursos de dinero y armas que tenía, Tacón hablaba a los miembros de la junta de Cali como a rebeldes, y preparaba sus tropas para sujetar por la fuerza a las ciudades del valle del Cauca.” (Restrepo, 1974: 152).
23 de diciembre. Santafé. Misa de gracias y reconocimiento a Bernardo Álvarez como presidente del Congreso21. “fue la misa de gracia, con asistencia de toda la junta y congreso, de los que había siete diputados de las provincias unidas, habiendo hecho presidente del congreso al señor don Bernardo Alvarez, diputado de esta provincia, y se le hicieron todos los honores como virrey; hubo salvas de Granaderos, y, a la tarde, un famoso refresco en el palacio, toros, iluminación por tres noches.” (Caballero, 1974: diario3b).
24 de diciembre. Santafé. “entró el señor doctor Estévez, de regreso de la fuga que hizo a Caracas.” (Caballero, 1974: diario3b).
El mismo día y en medio de diferentes opiniones políticas entre la Junta Suprema y el Congreso “Pey, le exigió a Alvarez, que impidiera la presencia del delegado de Sogamoso en el Congreso.” (Llano, 1995: santafe).
26 de diciembre. Cali. Baraya, enviado militar de la Junta Suprema de Santafé, enviado para ayudar a Cali contra las amenazas realizadas por el Gobernador de Popayán Miguel Tacón, llega a esa ciudad y acampa en el sector denominado Santa Mónica. (Llano, 1995: popayan).
Santafé. La Junta Suprema emite un Decreto en el que se establece la legislación a tenerse en cuenta para realizar comicios electorales, para los cargos públicos municipales “…se publicó el Reglamento formado por la Junta para facilitar la elección de Municipales, en forma popular. Abolidos los empleos vendibles y renunciables del Cabildo, se dispuso que los vecinos de los barrios eligieran miembros de Juntas Provinciales y que estas Juntas hicieran la elección de Regidores. Estas funciones electorales, concedidas al pueblo soberano, antes eran ejercidas, como hemos visto, por el Rey o por sus representantes.” (Ibáñez, 1891: capi39).
Sobre dicho reglamento dice Liévano: “Ese Decreto, destinado a reglamentar los comicios, decía en sus acápites pertinentes: « Reunido el pueblo el día señalado, se le advertirá la grandeza del objeto para que se ha juntado, y la necesidad de que los votos recaigan en personas idóneas, de luces y de patriotismo... Pero se les hará entender, que no pueden votar, ni puede recaer la votación, en las mujeres ni en los menores de veinticinco años... ni en los que carezcan de casa abierta, ni los que viven a expensas de otros, o estén en el actual servicio suyo, a menos que en la pública opinión sean propietarios de bienes raíces o muebles ».
Las restricciones impuestas al sufragio por la Junta de Gobierno, revelaban no solamente el espíritu de casta de sus miembros, sino la influencia que en ellos ejercían las doctrinas del puritanismo burgués, consignadas en la Constitución norteamericana. (Líevano, 1996: cseiii07).
27 de diciembre. Santafé. “entró don Joaquín Ricaurte, que fugó también.” (Caballero, 1974: diario3b).
28 de diciembre. Popayán. El Gobernador Tacón contesta la carta enviada desde Santafé por el presidente de la Junta Suprema José Miguel Pey, envía su respuesta “defendiendo al Consejo de Regencia, rechazando el apoyo armado enviado contra Popayán y criticando a Santafé por amotinar los Cabildos de Cali, Cartago y demás...” (Llano, 1995: popayan).
29 de diciembre. Santafé. El Vicepresidente de la Junta Suprema, José Miguel Pey, envía una nota a Manuel de Bernardo Alvarez, representante de Santafé en el Congreso General del Reino, refiriéndose a la aceptación del representante de Sogamoso, como provincia independizada de la de Tunja, en dicho Congreso.
“Los términos de la nota dirigida, el 29 de diciembre de 1810, por el Vicepresidente Pey al representante de la provincia de Santafé en el Congreso, señor Alvarez, constituyen la mejor prueba del insolente espíritu de casta que inspiraba la política de la camarilla criolla gobernante y del menosprecio con que sus procuradores miraban a las masas indígenas granadinas. « La Junta Suprema - decía el señor Pey - depositaria de los derechos del pueblo de Santafé, ha sido también conservadora de los que pertenecen a la ilustre provincia de Tunja... En estas circunstancias se reunen seis diputados al Congreso y sin consideración a los principios de la más sana política, seguidos por la Suprema Junta que reunía la representación de esta provincia y la de Tunja y a lo contestado, en consecuencia de ello, por las de Cartagena, Antioquia y Pamplona, y a que sus facultades (las del Congreso) están ceñidas a llevar la voz del Reyno para cuidar de la seguridad exterior y convocar una legítima representación nacional, que es la que debe hacer la Constitución del Estado, ha admitido en su seno, en calidad de provincia, |al miserable pueblo de Sogamoso, dependiente de Tunja, que sólo se compone de indios que no han adquirido ni adquirirán en años los derechos activos de la representación civil, por la estupidez en que yacen... Por estas razones el Poder Ejecutivo de Santafé, que gobierna según la ley, ha resuelto dar a entender a Ud., a nombre de su provincia y la de Tunja, cuyos derechos jamás abandonará, que... se abstenga Ud. de toda concurrencia (al Congreso) si no es con los legítimos diputados de las provincias antiguas... ».
La altiva respuesta del señor Alvarez al Vicepresidente Pey deja adivinar la influencia intelectual de Nariño y la resolución que tenía el Congreso de no permitir el recorte de sus atribuciones por parte de la Junta de Santafé. « La prevención - decía Alvarez - que con iguales miras se me hace por dos o tres señores a que se halla reducido el Poder Ejecutivo de Santafé, no puede tener otra cualidad que la de meramente instructiva para proponerla en el Congreso General y excitar su decisión; pero ésta se me comunica en términos de mandato, no solamente a nombre de esta provincia sino también de la de Tunja, de cuya defensa parece se ha encargado en estos últimos días el Poder Ejecutivo... Mi representación, a la que se ha confiado la atenta y cuidadosa defensa de la libertad y derechos de Santafé, está muy distante de todas aquellas limitaciones que puedan reducirla a la de solo agente de esa Junta y mucho menos a la de procurador de plaza de las intenciones y empresa de la de Tunja... Yo me atrevo a anticipar el presagio de mis temores, cuando miro los perjuicios que a todo el Reyno, y particularmente a esta Capital, amenaza la violenta sujeción de numerosos pueblos a sus antiguas cabezas de provincia, de cuya opresión intentan sacudirse, usando oportunamente de la legal libertad a que los ha restituido su general revolución... ».
La gradual ruptura entre la Junta de notables de la Capital y el Congreso del Reyno, motivada por la aceptación del delegado de Sogamoso, agudizó la controversia entre patricios y chisperos, y dio a esa controversia el carácter de excepcional oportunidad para que se descubriera la resistencia de la camarilla gobernante en Santafé a proclamar la Independencia y los esfuerzos que venían realizando sus más destacados voceros para mantener o restablecer el reconocimiento del Consejo de Regencia de España, a fin de cerrar la única brecha cuyo ensanche podía traducirse en la completa emancipación del Nuevo Reyno de su antigua Metrópoli. La actitud de don Camilo Torres en el Congreso sirvió de ocasión para que se comenzara a hablar claro y se dijeran una serie de graves verdades que sólo se murmuraban entonces en voz baja, porque la atmósfera de hipocresía y de violencia moral impuesta por la Junta de la Capital, había logrado mantenerlas en la sombra, cubriéndolas con un silencio convencional, que los historiadores se encargarían de perpetuar. Ese silencio se rompió por una vez en el Congreso del Reyno, porque sus diputados, en dictámenes e informes escritos, pusieron inequívocamente al descubierto los verdaderos móviles que inspiraban la conducta de don Camilo Torres y de la Junta de notables de Santafé.” (Liévano: 1996: cseiii08a).
31 de diciembre. Santafé. “El último día del año los guardias nacionales hicieron función pública con música militar, en honor de don Manuel Bernardo Alvarez, Presidente del Congreso,…”. (Ibáñez, 1891: capi39). “…se le dio una famosa música al señor don Bernardo Alvarez, por el batallón de Guardias nacionales; llevaron el víctor dos ninfas preciosamente vestidas, en carro triunfal, con muchas luces y pólvora con abundancia, con un lucido acompañamiento de toda la oficialidad.” (Caballero, 1974: diario3b).
“Al finalizar el año de 1810 la situación política era angustiada y la suerte de la revolución más que precaria. En las costas del Caribe sólo Cartagena defendía la causa patriótica. En el Sur, Tacón se preparaba para debelar los revolucionarios del Cauca. Antioquia descuidaba prepararse para la defensa. En la capital y en las Provincias del Centro y del Norte, se discutían utopías políticas y no se tomaba ninguna medida eficaz para conjurar los próximos peligros22.
Apenas implantada la idea republicana, tuvo como compañeras, hijas de la inexperiencia de nuestros abuelos, a la discordia y a la anarquía.” (Ibáñez, 1891: capi39).
Cartagena. Finalizando el año, la Junta de Cartagena, reconoce su obediencia a las Cortes españolas que sesionaban en la Isla de León. (Llano, 1995: cartagena).
18. Pie de página en el texto original: “J. M. GROOT, lib. cit., III, 87, 92.”
19. Pie de página en el texto original: “J. M. RESTREPO, lib. cit., I, 94.”
20. Nota al pie en el texto original: “En el acta de instalación dícese Santa Fe de Bogotá, nombre este último que venía agregándose al primitivo de Santa Fe desde años atrás. Los diputados al Congreso fueron: por la provincia de Santa Fe, el Presidente dicho; por el Socorro, doctor Andrés Rosillo; por Neiva, doctor Manuel Campos; por Pamplona, doctor Camilo Torres; por Nóvita, doctor Ignacio Herrera, y por Mariquita, doctor León Armero. La casa en donde se reunió el Congreso está hoy marcada con el número 6-78 de la calle 11 (frente a la puerta del costado norte de la Basílica Menor).”
21. Pedro María Ibáñez también refiere el acto religioso. “hubo función religiosa de gracias, a la cual asistieron la Junta y el Congreso. Al Presidente de éste se le tributaron todos los honores que antaño se hacían al Virrey.” (Ibáñez, 1819: capi39)
22. Pie de página en el texto original: “J. M. QUIJANO OTERO, lib. cit., 175.”
"Las citas textuales en el cuerpo del texto y notas al pie correspondientes a documentos escritos en el siglo XIX son copiadas sin modificación del documento original, se conserva la ortografía y redacción."
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