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Contexto
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CONTEXTO HISTÓRICO
Especiales

Almirantes, marineros, piratas y corsarios

Las guerras navales durante la independencia

Por siglos, los mares han sido el epicentro del comercio, el trasporte de personas y el objeto de dominación por parte de los más fuertes reinos e imperios, que vieron en las agrestes aguas de los océanos la posibilidad de extender su poder y riqueza. La necesidad de controlar el mar fue apremiante para los jefes políticos de distintas épocas, lo que conllevó a la realización de campañas militares donde el escenario era el horizonte marítimo. Por ende, se construían grandes embarcaciones, algunas muy veloces y otras no tanto, provistas del armamento de ataque y sometimiento del enemigo que permitía defender estratégicas rutas marítimas y ocupar nuevos territorios.

Ahora bien, las guerras de Independencia en América no sólo se libraron en tierra firme, como la batalla del puente de Boyacá del 7 de agosto de 1819 o la de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824, sino también en el mar abierto, las costas, golfos, archipiélagos y bahías. No son muchas las grandes batallas navales de las que se tiene memoria, dado que ni el número ni la envergadura de los buques de guerra hicieron del mar un campo de guerra con grandes bajas, capturados y botines. Pero fueron varios los protagonistas que incursionaron en un bando u otro ocupando islas, costas y ciudades fortificadas, así como tomando por la fuerza naves enemigas a miles de millas mar adentro. Algunos hombres que hicieron carrera militar en los mares fueron: Luis Brión, José Prudencia Padilla, Mariano Montilla y Luis Aury.


Imagen 1. Batalla de Maracaibo que dirigió el almirante José Prudencia Padilla
Imagen tomada de: http://www.museonacional.gov.co/htm/ev_collections_det.php?id=1850

Tal vez, los más temidos en los mares fueron los piratas y corsarios –marineros de colonias e imperios extranjeros-, apoyados por tripulaciones conformadas por personas de diversos orígenes, especialmente negros. Éstos enarbolaban las banderas de la causa patriota posibilitando el comercio y haciendo la guerra en los mares. La tarea de estos navegantes era fundamental para transportar, víveres, hombres, epístolas, armas y municiones hacia las regiones de los independentistas. Por ejemplo, el almirante Luis Brión, natural de Curazao, proveyó de su propio peculio elementos de guerra a los jefes patriotas para realizar las expediciones por la libertad de la Nueva Granada y Venezuela. También los corsarios y piratas hostilizaron y capturaron navíos españoles, quitándoles los pertrechos y armamento que iban con destino a los vasallos del monarca español. En las costas, islas, bahías y ciudades costeras, realizaban ataques sorpresivos robando lo que se encontraban a su paso y destruyendo lo que les oponía resistencia.

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Imagen 2. Golera de guerra durante la independencia
Imagen tomada de: http://4.bp.blogspot.com/__xp0VSihIs0/Sn4E16-c0NI/AAAAAAAAMlc/xj3dtiSbWiA/s400/aa3.jpg

En el caso presentado en 1815 en la ciudad de Santiago de Veragua, uno de los negros que conformaba el personal de la goleta La Belona acusado de piratería, llamado Hilario-natural de Haití-, dijo que la nave se había varado en arena en la isla del Escudo del Real Mineral de Veragua; que navegaba con la bandera de los insurgentes de Cartagena y era comandada por el capitán francés Orrí. Añadió que la tripulación la constituían españoles y negros y mulatos de las colonias francesas; que durante el tiempo que elevaron velas apresaron una goletilla española –Altagracia-, la cual había salido de Maracaibo con cacao y cera blanca en pasta, cuya gente la conformaba un capitán, cuatro marineros, un cocinero, cuatro mulatas, dos negras y un niño hijo de una de las esclavas. Las autoridades de Veragua lo acusaron de pirata, y por tal motivo lo condenaron, junto con dos negros más que navegaban en La Belona, a servir durante 6 años en los buques del Rey que viajaban de España a Portobelo o los que comandaba el general don Pablo Morillo1.

Otro caso de piratas y corsarios se presentó en el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina el año de 1816. En esta ocasión dos corsarios grandes con ochenta y cuatro hombres de tripulación, uno del pirata Michel y el otro de Reus, atacaron San Andrés. Desembarcaron a media noche y se dirigieron a la casa del gobernador don Manuel González, lo sacaron de ella y lo asesinaron de un balazo. Cogieron a nueve soldados -de los catorce que componía la guarnición de la isla-, los amarraron a la puerta de la iglesia y los fusilaron. A continuación, prendieron fuego a la iglesia, al cuartel y a la casa del gobernador, después de saquearlo todo. Finalmente, robaron ganado, más de cien negros esclavos a varios hacendados y volvieron a sus embarcaciones. A los seis días regresaron otra vez, robaron otros negros y sembraron terror en la isla2.

De otro lado, las más famosas e importantes batallas navales se desarrollaron en los enclaves realistas de Santa Marta, Cartagena y Maracaibo. En la primera de estas ciudades que miraban hacia el mar Caribe, se encontraron en las aguas de San Juan Bautista de la Ciénaga los jefes patriotas José Prudencio Padilla, Hermógenes Maza, José María Carreño y Luis Brión. Padilla había librado combates en el Bajo Magdalena, tomando Sitio Nuevo, y Maza había recuperado Tenerife. Al elevar velas río Magdalena abajo, encontraron que en la Ciénaga Grande de Santa Marta se concentraba la mayor fuerza naval de los realistas apoyada por los indígena arawacos. La batalla de la Ciénaga se libró el 10 de noviembre de 1820, en la que al entrar los patriotas a las aguas cercanas al estrecho de La Barra fueron hostilizados por los enemigos. Pero el coronel Padilla movió su escuadra hacia la orilla de manera que permitió a los hombres de Maza desembarcar para combatir en tierra. Esta estratégica entrada posibilitó a los independentistas destruir las defensas de infantería realistas, mientras por mar era barrida la armada enemiga. De esta manera Brión, Padilla y Maza condujeron a las fuerzas republicanas por el sendero de la victoria, dejando en el campo de batalla 600 adversarios caídos, 625 prisioneros, 800 fusiles incautados y cinco buques de guerra se incorporaron a la escuadra patriota. Del lado republicano se perdieron 140 hombres. Como consecuencia de esta batalla, la ciudad de Santa Marta fue rendida, ocupada e instalado el gobierno republicano.

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Imagen 3. Bergantín de guerra en la época de la independencia
Imagen tomada de: http://mexico.blogsome.com/wp-admin/images/araucano.jpg

Casi simultáneamente, las fuerzas patriotas del coronel Mariano Montilla bloquearon Cartagena el 14 de julio de 1820, con el objetivo de hacerla rendir y someter al virrey Juan Sámano, quien se refugiaba en sus murallas. Los republicanos se situaron en el pie de La Popa, y vieron cómo el motín del 7 de junio propiciaba la salida de Sámano hacia La Habana, ante los desacuerdos con el gobernador Torres y Velasco. Durante algunos meses no hubo intercambio de disparos entre sitiados y sitiadores, dado que se hizo buen uso de la diplomacia para tratar de llegar a un acuerdo en términos cordiales entre Torres y el Libertador Simón Bolívar. Sin embargo, la situación empezó a ponerse tensa con el cruce de notas ofensivas, lo que ocasionó los primeros enfrentamientos bélicos, como el ataque sorpresivo al campamento republicano de Turbacola noche del 1 de septiembre de 1820.Allí murieron más de cien patriotas y el Libertador se salvó, debido a que aquel día se había ausentado inexplicablemente.

Aunque sitiada Cartagena, varios meses sucedieron de relativa calma. Los jefes patriotas se retiraron: Montilla se trasladaba hacia Soledad para preparar la caída de Ciénaga y Santa Marta, y Bolívar se instalaba en Trujillo (Venezuela) donde firmaría en noviembre el armisticio con Pablo Morillo. La tregua se rompió el 28 de enero de 1821 cuando 200 soldados realistas ocuparon Lorica. Finalmente, el ocaso de la resistencia española en Cartagena inició el 4 de mayo, cuando el coronel José Padilla penetró en la bahía, apoderándose de tres puntos e impidiendo que los castillos de Bocachica obtuvieran auxilios. Entonces se libró el combate naval conocido con el nombre de La Noche de San Juan en los primeros días de julio:

“Aquella noche, en efecto, Padilla dió un golpe decisivo, realizando la hazaña de raptarse, de debajo de los fuertes de la plaza, toda la escuadrilla sutil que los españoles tenía allí refugiada, al amparo de los baluartes del Reducto, de Santa Isabel y de Barahona; y de echar a pique, además, el bergantín Andaluz. La operación se realizó silenciosa y sorpresivamente, aprovechándose de que esa noche, en la plaza, se celebraba una “tenida” masónica, a la que asistía la alta Oficialidad española, mientras que por tierra se simulaba un ataque general, dirigido por el Conde sueco Federico Adlecreurz, al servicio de las armas republicanas. La acción naval fue fulminante: empezó a la medianoche, y concluyó hora y media después.” (Lemaitre, 1983, tomo III: 215-216).

De este modo, los castillos de Bocachica fueron reducidos al dominio de los patriotas, y el gobernador Torres y Velasco cercado. Los realistas aguantaron hasta la capitulación del 22 de septiembre, firmada en Turbaco, en la que se ofrecía una amnistía general y permitía la libre emigración del gobernador, oficiales y quienes desearan embarcarse hacia La Habana. Así se cumplió, puesto que el 10 de octubre se marcharon de la Nueva Granda los últimos reductos que habían resistido por más de un año en Cartagena. Ese día, a las ocho de la mañana, unos 400 hombres del ejército libertador se posesionaron de la plaza.

G:\Empleo Bicentenario\mapa-de-maracaibo-de-1529.jpg
Imagen 4. Plano de Maracaibo en el siglo XVI
Imagen tomada de: http://2.bp.blogspot.com/_q0SdV1GTqbk/SxFTuY6RdhI/AAAAAAAAAmQ/4xZb-zCHwlI/s1600/mapa-de-maracaibo-de-1529.jpg

Luego de despejar las costas de Cartagena, Santa Marta y Riohacha, esta última en reconstrucción porque había sido destruida por los españoles, las fuerzas marítimas de los patriotas se dirigieron hacia el lago de Maracaibo a mediados de marzo de 1823 bajo el comando general de José Prudencio Padilla. El 8 de mayo atravesaron el paso del Castillo San Carlos sin contestar al fuego que dispararon los realistas desde aquella fortaleza. No obstante, los días siguientes y hasta el 14 del mismo mes, en el paso de El Tablazo algunas naves encallaron muchas veces, por lo que fue necesario sacarles la artillería, víveres y lastre.

G:\Empleo Bicentenario\Planta del Castillo de San Carlos en el puerto de La Guaira (Venezuela)..jpg
Imagen 6. Plano del fuerte de San Carlos en el puerto de La Guaira (Venezuela)
Imagen tomada de: http://www.provincia.fc.it/cultura/antonelli/ImmaginiAntonelli/ImmaginiBig/America/Venezuela/Gasp7.jpg

El primer combate naval se produjo el 20 de mayo de 1823 en el sitio Punta de Palma, en el cual los independentistas hicieron retroceder a sus adversarios. Luego, acontecieron otros encuentros armados en la ruta hacia Maracaibo que fueron rechazados con éxito por la escuadra de Padilla. En la trayectoria apresó varias naves enemigas, en especial una goleta estadounidense que llevaba refuerzos para el comandante que defendía la plaza enemiga: el general español Francisco Tomás Morales. Al acercarse la flota republicana al río Zulia, el miedo realista crecía al ver el aumento de la fuerza de sus adversarios por las embarcaciones que tomaba a su paso y los refuerzos que se le unían en navíos, hombres, víveres, armamento y uniformes desde Gibraltar, las islas de Manrique, Aruba y Curazao.

La flota patriota estaba conformada por 10 buques en la escuadrilla principal-entre otras, por los llamados el Marte, La Espartana, la Leona, el Independiente, el Confianza, la Emprendedora, la Antonia Manuela, la Constitución y el Gran Bolívar-, y 12 naves de escuadrilla sutil entre flecheras, lanchas, bongos y botes. El número de efectivos pasaba los 1.900 hombres, dirigidos por Padilla, José A. Ramírez, Renato Beluche, Felipe Baptista, Tomás Vega, Pedro Lucas Urribari, Manuel Valbuena, y los extranjeros Walter Chitty, Joly, Jaime Bluck, Maray R. Maukín, el señor Stag, Juan Macam, Jaime Stuart, entre otros.

La escuadra realista estaba compuesta por 15 navíos de escuadrilla principal,17 embarcaciones de fuerza sutil y 1.645 hombres. Se ubicó en la línea de defensa con barcos como la Especuladora, Zulia, la Habanera, María, Mariana, la Guaireña, la Atrevida, la Maracaibera, el San Carlos, el General Riego y la Esperanza, etc. El principal enfrentamiento se realizó el 24 de julio y, según el Diario de la Escuadra de Operaciones sobre el Zulia:

“Los enemigos se vieron en las circunstancias más angustiadas. Del bergantín San Carlos se arrojó al agua la mayor parte de su tripulación; la del bergantín-goleta fue por los elementos, la de otros buques tuvo la suerte que la del San Carlos, y el mar se veía cubierto de cadáveres y de hombres nadando; cuadro a la verdad espantoso…” (Diago, 1994: 22)


Imagen 5. Batalla de Maracaibo, 24 de julio de 1823
Imagen tomada de: http://cesararquez.blogspot.com/2009_03_01_archive.html

El balance de la memorable acción marítima fue de más de 800 enemigos entre muertos y heridos, 69 oficiales prisioneros y 369 prisioneros más entre soldados y marineros. La cantidad de independentistas caídos en combate fue de apenas 8 oficiales y 36 hombres de tripulación, 119 heridos y un oficial contuso. A partir del triunfo en mar, la fuerza patriota desembarcó cerca al perímetro de Maracaibo, y antes de la media noche del 24 de julio, los realistas en tierra fueron vencidos y la ciudad ocupada por las tropas libertadoras. El comandante Morales firmó la rendición definitiva el día 3 de agosto de aquel año, y en seguida marchó a La Habana.

Este triunfo derrumbó la flota naval española y liquidó definitivamente el dominio peninsular en Venezuela. Sólo quedaba por independizar la fortaleza de Puerto Cabello, defendida por el general Sebastián de la Calzada, la cual fue tomada por asalto el 8 de noviembre por las fuerzas de José Antonio Páez. Luego de más de dos años de la victoria en Carabobo el 24 de junio de 1821, fue  en mar donde se selló la independencia de Venezuela con la dirección de un granadino nacido en la ciudad de Riohacha: José Prudencio Padilla.

BIBLIOGRAFÍA

Archivo General de la Nación (A.G.N.), Sección Archivo Anexo, Fondo Guerra y Marina, tomos 131 y 140.

DIAGO JULIO, Lázaro. Dos batallas memorables y un hombre llamado José Prudencio. Riohacha. Universidad de La Guajira. 1994.

ELJURI–YUNEZ S., Antonio R. La batalla naval del Lago de Maracaibo. Segunda Edición Corregida y Aumentada en Homenaje al Sesquicentenario de la Batalla Naval de Maracaibo. Caracas, 1973.

MIER, José M. de (estudio crítico, compilación y notas). El almirante Padilla. Acción granadina en la batalla de Maracaibo. Bogotá. Biblioteca Banco Popular, 1973.

1. Archivo General de la Nación (en adelante A.G.N.), Sección Archivo Anexo, Fondo Guerra y Marina, tomo 131, año 1815, ff. 395r-306r.

2.A.G.N., Sección Archivo Anexo, Fondo Guerra y Marina, tomo 140, año 1816, ff. 66r-69r.

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