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CONTEXTO HISTÓRICO
Especiales
Guerras Urbanas

Idas y venidas de Popayán durante la independencia: sus guerras urbanas

“…los patianos consiguieron cortar la retirada a los independientes,
apoderándose de los puntos de Chune y del puente del Cauca;
y por la noche incendiaron también algunas casas de la ciudad.”
(Restrepo, 1827, tomo III: 144-145)


Batalla del alto Palacé, obra de José María Espinosa.
Imagen tomada de: http://www.lablaa.org/blaavirtual/todaslasartes/espinosa/fig172.htm

Así como sucedió en Cartagena, Santafé y Pasto, Popayán como muchas otras ciudades de la actual Colombia debió soportar enfrentamientos militares en las calles de la ciudad durante el periodo de la independencia. Para Popayán se registra un gran enfrentamiento entre el 25 y el 27 de abril de 1812. Sin embargo, y aunque sin enfrentamientos armados, en repetidas ocasiones la ciudad se vio amenazada y tomada por uno y otro bando.

Desde el año de 1811, ya funcionaba en Popayán los cuarteles del ejército realista que eran comandados por el entonces gobernador de la provincia, el español Miguel Tacón. Muy cerca de la ciudad, se libró la batalla del Bajo Palacé el 28 de marzo de 1811 y los habitantes de la ciudad debieron ver desfilar a las tropas realistas en retirada, llevando todo lo que podían de su cuartel. Mientras tanto, los patriotas ocupaban la ciudad para unos meses después instalar en ella la Junta de Ciudades Confederadas del Valle, que había tenido que funcionar desde Cali huyendo de Tacón.

Durante todo el año de 1811 y hasta el mes de abril de 1812, en la ciudad de Popayán continuó instalado el gobierno patriota de la provincia que llevaba el mismo nombre. Por esta razón y por su cercanía con Pasto, bastión realista del sur del país, se veía frecuentemente amenazada por el ejército del rey y por los numerosos grupos de partidas o guerrillas de indígenas pastos y negros patianos que existían en la zona.

Ante la ausencia del presidente de la Junta, Joaquín Caicedo y Cuero, en la ciudad llevaba el mando el vicepresidente Felipe Antonio Mazuera, quien había dispuesto distribuir el ejército patriota del sur en dos grandes frentes. Por un lado, la ciudad de Pasto, donde se encontraban acuarteladas la mayor parte de las tropas realistas, y por otro, la costa pacífica, importante punto militar realista donde circulaba un gran número de grupos de patianos que apoyaban la causa española. Esta distribución hizo que para el año de 1812, la ciudad contara solamente con un destacamento de 300 hombres al mando de José María Cabal.

La ausencia de tropas fue vista por los patianos, comandados por Antonio Tenorio, como una oportunidad de ataque, quienes en número superior a los 1.500 hombres acamparon por la parte sur, en los ejidos a las afueras de la ciudad, atacándola desde la mañana del 26 de abril del mismo año del 12. Los hombres dentro de la ciudad respondieron al ataque y resistieron en gran medida, pero con el pasar de las horas los patianos fueron logrando vencer la defensa que se les imponía y ya en horas de la noche habían penetrado en la ciudad e incendiado varias de sus casas. El norteamericano Alejandro Macaulay era para entonces desconocido por todos, acababa de llegar a la ciudad después de haber sido rechazado en Santafé por considerarlo un espía de los españoles. Propuso una estrategia de ataque a Cabal y los miembros del gobierno, quienes no teniendo nada que perder y ante la avanzada de los patianos, aceptaron la participación del extranjero en la defensa de la ciudad y le entregaron momentáneamente el mando de los hombres de Popayán. La propuesta de Macaulay indicaba atacar a los patianos por sorpresa, en su campamento, en horas de la madrugada del día siguiente. Así se realizó y en poco tiempo los patianos sorprendidos optaron por huir dispersándose entre el monte. Con la persecución que se dio a los realistas, se expulsaron totalmente de la ciudad.

De esta manera terminó la que se conoce como la única batalla por la independencia ocurrida al interior de la ciudad de Popayán, sin embargo, no fue el final de enfrentamientos y amenazas tanto en la ciudad como en sus alrededores.

En el mes de agosto del mismo año de 1812, la ciudad vivía en angustia constante por las noticias que aseguraban que iba a ser atacada y tomada por tropas realistas provenientes de Pasto. Durante varios meses la Junta de Popayán pidió ayuda a las provincias sin obtener respuesta. Por esa razón, el día 27 de agosto el gobierno decidió abandonar la ciudad y trasladarse a Quilichao. Como aún se encontraba ausente Caicedo y Cuero, Mazuera continúo siendo presidente y Cabal comandante de armas. Al día siguiente del traslado, “Sabiendo los patianos que la ciudad había sido abandonada, la ocuparon con poca fuerza.” (Restrepo, 1974: 232). La cita de Restrepo indica que aunque pequeño y posiblemente poco importante, sucedió un combate en la ciudad.

El siguiente enfrentamiento al interior de Popayán se cuenta para el 9 de octubre de 1812 cuando los patriotas recuperan la ciudad. Gobernando desde Quilichao, la junta reunió un grupo de trescientos hombres que puso al mando del teniente coronel José Ignacio Rodríguez. La misión de Rodríguez y sus hombres era expulsar a los patianos que se habían tomado la ciudad en el mes de agosto y permitir el regreso del gobierno patriota. La misión de Rodríguez fue exitosa y de nuevo Popayán se contó para la causa republicana.

Después de la reconquista de Popayán por parte de los patriotas, la ciudad y sus alrededores vivieron una tensa calma, tal como lo relata José Hilario López quien para entonces iniciaba su carrera militar:

“No pasó mucho tiempo sin que se realizaran los votos de mi corazón. El día 9 de octubre de 1812 se presentaron los coroneles Cabal y Rodríguez muy cerca de Popayán. La alarma de los realistas divulgó en un momento la inesperada aparición de los patriotas. He aquí la ocasión que yo buscaba. Salgo impetuosamente de mi casa y me dirijo hacia el puente del Molino, en donde estaba empeñado el fuego. A la sazón los patriotas ganaban terreno y los realistas empezaban a desordenarse…Yo pedí servicio como soldado; pero se me dijo que no teniendo la edad ni la capacidad para manejar el fusil, y poseyendo por otra parte las cualidades exigidas para cadete, se me admitiría con tal carácter, inmediatamente que practicase las informaciones requeridas por ordenanza. En efecto, luego que llené esos requisitos fui formalmente reconocido cadete en la 5a compañía de infantería que mandaba el capitán José María Ordóñez…

En los primeros meses de mis ensayos militares no ocurrió ninguna circunstancia digna de notarse. Yo deseaba ocasiones para distinguirme, ya por amor a la gloria, ya por mi patriotismo, que se acrecía a medida que aumentaban los enemigos de la independencia. Algunas escaramuzas con las obstinadas guerrillas del Patía no daban lugar a las acciones dignas de elogios, porque nunca encontrábamos una resistencia formal. Su sistema era el de la guerra de partidas y posiciones, en que se trata de hacer mal al enemigo impunemente, y no se disputa el terreno con obstinación.”  (López, 1942: memori2).

Pero la reinante calma no fue impedimento para que en noviembre del mismo año, y prácticamente sin que sucediera ninguna lucha, los realistas que reforzados por los auxilios de Quito avanzaban desde Pasto, retomaron la ciudad, debiendo toda la tropa patriota retirarse y esconderse en los valles del Cauca y del río Palo.

La situación de la provincia se tornaría oscura, logrando Juan Sámano reconquistar para los realistas la totalidad de la misma e instalarse en la ciudad como su centro de operaciones.  Los habitantes patriotas residentes en Popayán se hallaban indefensos, con un pobre ejército y sin recursos para la guerra. Así continuó la situación hasta  el segundo semestre de 1813 cuando arribó el ejército comandado por Antonio Nariño, el cual lograría ganarle terreno a los realistas. No obstante, todo terminaría con desastrosos resultados para la república entera.

Una de las batallas victoriosas para los patriotas fue la ocurrida el 30 de diciembre de 1813 en el Alto Palacé. Los realistas comandados por el mismo Sámano se enfrentaron con los hombres de José María Cabal. Después de varias horas de combate, el comandante español y sus hombres emprendieron su retirada hacia Popayán mientras eran perseguidos por los hombres de Cabal que les dieron alcance al entrar a la ciudad. Sámano la abandonó, pero antes: “Sámano se retiró precipitadamente a Popayán y allí le puso fuego al parque, que estaba en un cuartel de la plaza; la detonación fue tal, que alcanzamos a oírla desde el puente del Cauca. Esta explosión dañó varios edificios y mató como a quince personas.” (Espinosa, 1997: 23). De nuevo, sin sufrir fuertes enfrentamientos, la ciudad era víctima en su interior de la guerra que libraba el país entero.

Tal situación no pasaba desapercibida por sus habitantes, quienes ante el permanente cambio de poder, cambiaban también de opinión con respecto al gobierno que deseaban, o posiblemente su reacción estaba relacionada con la situación a la que se encontraban sujetos. Cuando entró Baraya triunfante en 1812, fue recibido con honores y apoyado en cuanto fue necesario para la conformación del ejército que liberaría la provincia de los realistas. Pero ya para finales de 1814, cuando Nariño y sus hombres logran retomar la ciudad para la causa patriota, después de siete meses de ser considerada tierra gobernada por el rey de España, entran a una ciudad vacía donde no se consiguieron alimentos ni ayuda:

“…Las calles estaban desiertas, nadie salió a recibir al ejército patriota, ni se halló en toda la población quien vendiese pan para los soldados, que desde el día anterior no comían… En un caso tan urgente como éste, fácil y disculpable hubiera sido que nos hubiésemos procurado nosotros mismo lo más indispensable, tomándolo de las casas o tiendas; pero en aquel tiempo, en que la patria era boba, se respetaba la propiedad como cosa sagrada…”. (Espinosa, 1997: 23)

Sin embargo, y posiblemente en contra de los realistas habitantes de Popayán fue en esa ciudad donde se reforzó el ejército patriota después de la derrota sufrida en los ejidos de Pasto cuando apresaron a Nariño. A pesar de los ires y venires de los gobiernos payaneses, fue durante el tiempo previo a la reconquista de Pablo Morillo, un importante punto donde los patriotas podían organizarse para emprender sus ataques o defensas contra la realista Pasto y sus hombres.

Con la llegada de Morillo y el apoyo que recibió desde Pasto, Popayán fue rápidamente retomada por los realistas, y rápidamente recuperada para el bando patriota después de la decisiva batalla del Puente de Boyacá en agosto de 1819. Sería entonces cuando Popayán continuaría de nuevo con su trabajo de apoyo y punto estratégico a los ejércitos patriotas. Fue así que en 1821, cuando Bolívar emprendió la llamada Campaña del Sur, el Libertador permanece en Popayán mientras refuerza su ejército y reúne a los hombres con los que seguiría su camino hacia Pasto, Ecuador y Perú.

Queda claro entonces el papel que jugó Popayán y su importancia en las provincias del sur, desde fechas tempranas y hasta el último momento en el proceso que daría la libertad a la actual Colombia.

 

BIBLIOGRAFÍA

ESPINOSA, José María. Memorias de un abanderado. Santafé de Bogotá. Colseguros. 1997.

LÓPEZ, José Hilario.  Memorias de José Hilario López.  Bogotá. Editorial ABC.  1942.  Disponible en: http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/memori/indice.htm

RESTREPO, José Manuel.  Historia de la revolución de la república de Colombia.  Paris.  Librería Americana, Imprenta de David.  1827.

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