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Cápsula No. 12
Bogotá, marzo 5 de 2010

1816

El año de 1816 es conocido como el del inició de la  “época del terror”, la misma que para los españoles significaba la reconquista, la pacificación.

Después del sitio de Cartagena en 1815, Pablo Morillo se tomó la ciudad y comenzó a impartir órdenes en contra de quienes habían simpatizado o participado con la revolución iniciada en 1810.  Sin importar su origen, bien fueran americanos o españoles, cualquiera que fuera considerado patriota debía sufrir la pena capital.  Sólo algunos sacerdotes se salvaron de la muerte, amparados por su calidad eclesiástica fueron condenados al destierro.

Fue en la ciudad amurallada donde iniciaron las ejecuciones y mientras esto sucedía, Miguel de La Torre, oficial español, había sido enviado por Morillo a Santafé para que, como una avanzada, fuera repeliendo cualquier grupo de insurgentes que pretendiera impedir la entrada de la representación real a la capital de la Nueva Granada.  Cumpliendo las órdenes encomendadas, de La Torre entró en Santafé el 6 de mayo de 1816, donde fue recibido con vítores por los realistas que habitaban la capital y también por los patriotas que querían salvar su vida.  Morillo entraría en calidad de jefe supremo 20 días después.

Unos meses después de la entrada de los realistas en Santafé, exactamente el 29 de junio de 1816, el ejército patriota del sur sería vencido por los hombres de Juan Sámano.  Con está victoria se sellaría el éxito de la reconquista en las provincias del sur y para algunos estudiosos del tema, esta batalla sería la confirmación de la presencia de la reconquista española en la Nueva Granada.

Si se echa un vistazo a la situación general de la Nueva Granada a mediados de 1816 se observa que la casi totalidad del territorio había sido reconquistado, cumpliendo los objetivos de Morillo.  En Antioquia, Francisco Warleta había logrado posesionarse de toda la provincia; en el nororiente, en las provincias de Pamplona y El Socorro se encontraba Sebastián de la Calzada, quien después de varios enfrentamientos con los hombres de Santander y Urdaneta había logrado tener el control de la zona.  Solamente los llaneros del Casanare, al mando del venezolano José Antonio Páez, habían logrado repeler en varias oportunidades los ataques del español Calzada.  La provincia de Neiva estaba dominada ya, después de la derrota del 10 de julio en el río de La Plata; igual sucedía con la de Mariquita y con las del sur que ya se veían sin esperanzas patriotas después de la desaparición del Ejército del Sur tras la derrota de la Cuchilla del Tambo.

Como ya se dijo, los únicos grupos que subsistían dando la batalla eran las guerrillas del Casanare, aunque en Pore había representación del gobierno militar de Morillo y por Pamplona se veían acosados por Calzada.  Sin embargo, estos grupos subsistieron y recibieron entre ellos a varios de los patriotas que pudieron huir de Santafé.

Para Morillo, que desconocía la autoridad civil de virrey Montalvo que operaba desde Cartagena, la pacificación debía darse a través del gobierno militar y así lo ejecutó.  Tras su llegada a Santafé se implementaron una serie de tribunales de guerra que debían encargarse de rejuzgar y sentenciar a los múltiples presos acusados de patriotas que, por lo menos en Santafé, habían comenzado a ser recluidos por La Torre desde el fatídico día del 22 de mayo.  Para ese momento, en Cartagena ya habían sido varios los fusilados.  Día tras día varios grupos de patriotas pasaron por los patíbulos de diferentes ciudades del país.  Las órdenes indicaban que debían ser fusilados y luego colgados, y en algunos casos, descuartizados para poder exponer sus partes a manera de escarnio público, tal como sucedió con Camilo Torres.

En el mes de noviembre, el general español decidió partir hacía Venezuela; consideraba que su misión de pacificar y reconquistar para el rey de España el territorio de la Nueva Granada, era una labor terminada. Ahora debía continuar hacía Venezuela, en donde, según noticias que había recibido, se encontraba Bolívar intentando establecer de nuevo la rebelión.  Antes de partir, ordenó que Juan Sámano dejara Popayán y se desplazara a Bogotá para dejarle encargado el mando militar del territorio.

Así termina el año de 1816, en medio de angustia y desesperanza patriota.

 

Información detallada sobre lo sucedido durante la reconquista en www.bicentenarioindependencia.gov.co (contexto histórico).

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